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Bausili confirma que el oro del Central está en Suiza y cruza a la oposición

El titular del Banco Central dijo ante el Senado que lingotes trasladados en 2024 siguen en el BIS suizo, defendió un canje de calidad y rechazó lecturas conspirativas mientras avanza la reforma de la Carta Orgánica.

"Se trasladó y depositó en el BIS de Suiza, donde sigue estando" (Diario Perfil)

El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, puso por fin un destino concreto a una de las polémicas más insistentes de la gestión monetaria. Ante el Senado, en el marco del debate sobre la reforma de la Carta Orgánica de la entidad, confirmó que parte de las reservas en oro trasladadas fuera del país en 2024 se depositó en el Banco de Pagos Internacionales (BIS), en Suiza, y que allí sigue.

La precisión no llegó en un vacío técnico. Llegó bajo presión opositora, con pedidos de información sin respuesta a gusto de varios bloques y con la senadora Juliana Di Tullio planteando incluso la posibilidad de una denuncia penal contra el titular del Central por el destino de los lingotes. Bausili eligió el tono de cierre: rechazó la lectura de maniobra irregular y ironizó que “parece atractivo armar conspiración o novela”.

El titular del Banco Central dijo ante el Senado que lingotes trasladados en 2024 siguen en el BIS suizo, defendió un canje de calidad y rechazó lecturas conspirativas mientras avanza la reforma de la Carta Orgánica.

Una ventana de mercado, según el Central

Según su versión, el traslado no fue una fuga de reservas sino una operación de calidad. El funcionario describió un escenario de alta demanda internacional de lingotes que, en 2024, abarató los costos de aceptación de piezas antiguas o consideradas de menor grado. En ese contexto, dijo, resultaba “óptimo” convertir oro de menor calidad en oro de mayor aceptación a un costo inferior al histórico.

La analogía que circuló en el debate apunta a lo mismo: no todo el metal físico tiene la misma liquidez comercial. El Central, según Bausili, mantuvo dos tipos de tenencias: oro físico en bóvedas propias y una porción ya vinculada al BIS. La decisión de 2024 habría desplazado lingotes hacia esa custodia internacional y dejado el stock allí hasta hoy.

“Se trasladó y depositó en el BIS de Suiza, donde sigue estando”, sintetizó ante los senadores. Esa frase es el núcleo político del episodio: cierra, al menos en el discurso oficial, la duda sobre si el metal “desapareció” o quedó bajo un arreglo de banco de bancos centrales.

Auditorías y secreto de mercado

Bausili insistió en que los movimientos fueron auditados y documentados. En versiones paralelas del mismo episodio ante el Congreso, el funcionario sostuvo que los balances de 2023, 2024 y 2025 pasaron por auditorías internas, externas y por la Auditoría General de la Nación sin observaciones, y que la demora en difundir el traslado respondió a una lógica de resguardo frente al mercado: cierta información, dijo, se protege para que no se opere “constantemente en contra” de la entidad.

Esa defensa doble —transparencia ante controladores, opacidad táctica ante el mercado— es el eje que la oposición disputa. Para los críticos, la falta de respuestas oportunas a pedidos formales alimenta sospechas; para el oficialismo monetario, publicar en tiempo real un movimiento de reservas es entregar ventaja a operadores.

El marco: Carta Orgánica y poder del Central

El cruce ocurrió mientras el Senado discutía cambios en la Carta Orgánica del Banco Central, un paquete que redefine facultades, objetivos y márgenes de autonomía. Hablar del oro en ese escenario no es un detalle de inventario: es una discusión sobre quién custodia activos estratégicos, con qué grado de publicidad y bajo qué estándares de control.

Di Tullio y otros legisladores convirtieron la custodia suiza en símbolo de opacidad. Bausili respondió con el BIS como institución habitual de bancos centrales y con el canje de calidad como racionalidad financiera. Entre ambos polos queda una pregunta operativa que el Congreso seguirá empujando: qué contratos, qué reportes y qué trazabilidad pública acompañan un traslado de lingotes a Suiza.

Qué queda asentado

Con la declaración de esta semana, el titular del Central fijó tres hechos en el registro parlamentario: el traslado ocurrió en 2024; el destino actual es el BIS en Suiza; y la justificación oficial es mejorar la calidad y liquidez del oro aprovechando una ventana de costos. Todo lo demás —denuncias, amplificaciones mediáticas, pedidos de papeles— entra en la pelea política habitual cuando las reservas se vuelven relato.

Para el Gobierno, el episodio debería cerrar una novela. Para la oposición, abre otra carpeta: si el oro está en Suiza, ahora quieren ver el expediente completo. El Senado, con la reforma de la Carta Orgánica encima de la mesa, es el escenario natural de esa disputa.

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