El oro del Banco Central reabre el frente contra Bausili entre Suiza e Inglaterra
Bausili sostuvo en el Senado que los lingotes están en el BIS de Suiza; la oposición asegura que están en Londres y avanza con denuncia e interpelación. La AGN todavía revisa la documentación bajo restricciones de acceso.

El manejo de las reservas de oro del Banco Central volvió al centro de la disputa política. Santiago Bausili afirmó ante senadores que los lingotes enviados al exterior están depositados en el Banco de Pagos Internacionales (BIS), en Suiza. La oposición sostiene que esa versión es falsa y que el metal se encuentra en el Banco de Inglaterra. El cruce, que se profundizó en las últimas horas, combina una auditoría incompleta, una reforma monetaria sensible y el costo simbólico de hablar de Londres en plena ofensiva por Malvinas.
En su exposición, Bausili separó poco lo que la oposición exige separar con nitidez. Por un lado están los balances generales del Central: los de 2023 y 2024 figuran aprobados; el de 2025 sigue en revisión. Por otro, la auditoría específica que el Congreso encomendó a la Auditoría General de la Nación sobre el destino de parte del oro. El funcionario sostuvo que el traslado se hizo hacia el BIS y que “sigue estando” allí, y habló de auditorías 2023, 2024 y 2025 cerradas sin observaciones. Esa última afirmación choca con el estado real de los expedientes: la revisión del oro no está concluida y no debe confundirse con el cierre de balances.
Bausili sostuvo en el Senado que los lingotes están en el BIS de Suiza; la oposición asegura que están en Londres y avanza con denuncia e interpelación. La AGN todavía revisa la documentación bajo restricciones de acceso.
La AGN informó que todavía analiza la documentación remitida por la entidad. El acceso, además, opera bajo reglas estrictas: los auditores pueden ingresar al edificio, mirar papeles desde las computadoras del propio Banco Central y no pueden sacar fotos, hacer copias ni tomar notas. En ese marco, la oposición considera imposible dar por cerrado el relato suizo. La hipótesis que manejan legisladores opositores es otra: que el oro está físicamente en Londres y que pudo usarse, o intentarse usar, como garantía de financiamiento externo.
Ese punto conecta con la reforma de la Carta Orgánica del BCRA, que ya tiene media sanción en Diputados y espera tratamiento en el Senado. El artículo 13 del proyecto habilitaría ofrecer oro, divisas y activos líquidos como garantía en operaciones de deuda externa, algo hoy restringido. Para la oposición, lo que hoy aparece como sospecha de hecho podría quedar blanqueado hacia adelante si ese artículo sobrevive. Por eso el debate técnico sobre reservas se transforma en pelea legislativa: después de escuchar a Bausili, el objetivo declarado es eliminar esa cláusula y endurecer los mecanismos de remoción del titular de la autoridad monetaria.
La presión política ya tiene calendario. Para el lunes, bloques opositores preparan dos vías paralelas: ampliar la denuncia penal contra Bausili y pedir su interpelación para que vuelva al recinto con documentación oficial, más allá del cruce que mantuvo con Juliana Di Tullio y Martín Soria. Removerlo, en cambio, es un camino estrecho: el procedimiento exige voluntades cruzadas y varias de las presidencias clave de comisión están hoy en manos del oficialismo. La pelea, por ahora, apunta a transparentar el destino de los lingotes y a condicionar la reforma, no a un vaciamiento inmediato del cargo.
La controversia no nació esta semana. En 2024 el diputado Sergio Palazzo pidió información pública sobre envíos al exterior a través de la transportadora Loomis y vuelos de British Airways, y estimó que los movimientos podrían superar los mil millones de dólares en reservas. En las últimas horas también circuló la cifra de unas 13 toneladas de oro salidas del Central. Luis Caputo había justificado tiempo atrás la decisión de sacar el metal del país con un argumento de rendimiento: tenerlo “encerrado” en el Central, dijo, era como un inmueble improductivo; afuera podía generar retorno. Bausili, ante los senadores, habló de una “ventana de oportunidad” para transformar lingotes de difícil aceptación internacional.
El problema político es de timing y de relato. El Gobierno intensifica el reclamo soberano sobre Malvinas y endurece sanciones a empresas bajo licencias ilegítimas, según la posición argentina. En ese clima, sostener que el oro está en Suiza y negar Londres deja de ser solo una disputa contable: se convierte en una prueba de coherencia. Di Tullio acusó al oficialismo de ocultar un depósito en Inglaterra para no chocar con la sobreactuación malvinera. El Ejecutivo, por su parte, insiste en que la custodia está en el BIS y que no hay irregularidades.
Mientras la AGN no cierre su revisión, el dato duro permanece abierto: hay lingotes fuera del país, hay dos versiones sobre el destino y hay una reforma que podría ampliar el uso del oro como colateral. Bausili queda en el centro de ese triángulo. Suiza e Inglaterra ya no son solo geografías bancarias; son el nombre de un frente que el oficialismo preferiría mantener cerrado y que la oposición acaba de reabrir.

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