Bullrich condiciona a Milei: reactivó el Senado y marca autonomía sin romper
Bullrich reactivó el Senado, reclamó aviso en la mesa política y condiciona a Milei como socia; la Rosada baja la temperatura antes del viaje a la ONU.

Patricia Bullrich volvió a marcar territorio dentro de La Libertad Avanza. Reactivó la agenda del Senado, reclamó coordinación en la mesa política y dejó en claro que, aunque no busca una ruptura, actúa como socia con capacidad de condicionar al Presidente.
El episodio más visible fue el video en el que aparece escuchando a una artista que Javier Milei suele atacar en público. El gesto no pasó inadvertido: sumó otra capa a una secuencia de diferencias que ya venía de la pelea por Discapacidad en el Presupuesto 2027 y de la salida de Manuel Adorni. En el oficialismo hubo quienes intentaron relativizarlo; en la oposición y en los aliados, en cambio, lo leyeron como una señal deliberada de autonomía.
Bullrich reactivó el Senado, reclamó aviso en la mesa política y condiciona a Milei como socia; la Rosada baja la temperatura antes del viaje a la ONU.
En la mesa política reconocen desajustes. Según versiones que circularon entre los propios libertarios, el recorte presupuestario en Discapacidad se habría conversado, pero Bullrich debió retirarse antes y no recibió el aviso formal cuando el texto llegó al Congreso. Ella lo planteó sin vueltas: quien conduce una bancada y se entera en el pasillo queda expuesto ante los aliados. “Quedás como un tonto o como un mentiroso”, resumió el malestar que, según su entorno, resiente las relaciones internas.
La senadora también empujó la salida de Adorni cuando el exjefe de Gabinete, a su juicio, obturaba el trabajo con gobernadores y bloques amigos. Con su renuncia, el canal de negociación legislativa quedó más abierto para el ala que ella representa. No es casual: Bullrich necesita resultados visibles en la Cámara alta para sostener su peso político dentro de la coalición.
No es solo comunicación. Bullrich movió piezas propias en Biocombustibles y en la agenda del Senado sin un aval absoluto de la Rosada. En su entorno insisten en que no romperá con Milei: le gusta diferenciarse para corregir errores de gestión y para hablarle a un electorado que no se siente representado por el núcleo más confrontativo del Gobierno. La lectura que predomina es que se comporta como socia, no como subordinada.
La Casa Rosada, a su turno, intentó bajar la temperatura antes del viaje del Presidente a Nueva York. Milei restó dramatismo al video. Desde Capital Humano, Sandra Pettovello desmintió una pelea con Luis Caputo por el Presupuesto. El mensaje oficial es claro: la interna no puede ser el centro de la agenda mientras el mandatario concentra el frente internacional y el debate por Malvinas en la ONU.
El mapa queda así. Bullrich no se va, pero tampoco se calla. Condiciona desde el Senado, marca diferencias en la mesa política y obliga al Gobierno a responder con gestos de contención. Milei necesita gobernabilidad legislativa y aliados ordenados; ella necesita espacio propio sin quemar el puente. Esa tensión, más que un video puntual, es la que define la relación de aquí a 2027.

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