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Bullrich, Milei, recuperación, RIGI, impuestos

Bullrich marca diferencias: le preocupa la velocidad de la recuperación

La jefa del bloque oficialista en el Senado pidió bajar impuestos para todos y acelerar resultados. Cuestionó asimetrías del RIGI y del Súper RIGI un día después de que el Presidente descartara cambios de rumbo.

"En este momento esa velocidad me preocupa muchísimo." (Diario Perfil)

Patricia Bullrich volvió a abrir una grieta suave, pero audible, dentro del oficialismo. La jefa del bloque libertario en el Senado reconoció avances macroeconómicos y, al mismo tiempo, dijo que el ritmo de la recuperación "preocupa muchísimo". El mensaje no es de ruptura: es de presión. Quiere resultados más rápidos para familias, pymes y empresas que todavía no sienten el alivio.

El escenario de la intervención fue la Universidad de San Andrés. Allí la senadora planteó que el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones genera asimetrías. Quien entra al RIGI o al Súper RIGI obtiene alivio impositivo; el resto de la economía, dijo, sigue compitiendo con un costo argentino alto. Su fórmula fue directa: bajar impuestos para todos, no solo para el club de las grandes inversiones.

La jefa del bloque oficialista en el Senado pidió bajar impuestos para todos y acelerar resultados. Cuestionó asimetrías del RIGI y del Súper RIGI un día después de que el Presidente descartara cambios de rumbo.

"A mí me gustaría más que podamos bajar impuestos para todos", sintetizó. El problema, según su lectura, no es solo la macro: es la micro. Industrias, comercios y servicios tecnológicos cargan con una estructura de costos que les resta competitividad. Bullrich también empujó la idea de bajar presión municipal y provincial, un terreno donde la Nación no decide sola y donde cualquier anuncio se vuelve pelea federal.

El timing no es casual. Las declaraciones se conocieron un día después de que el Presidente defendiera su programa económico en el Council of the Americas y descartara la necesidad de sumar cambios. Mientras la Casa Rosada vende estabilidad y paciencia, la senadora oficialista pide velocidad. No discute el rumbo; discute el reloj.

Bullrich ya había ensayado el mismo tono en agosto, en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, y en otras plazas empresarias. Allí habló de un camino "correcto" pero difícil, y reclamó "más velocidad en los resultados". Ahora insiste: el esfuerzo de estabilización tiene que traducirse en mejoras cotidianas para que "tenga sentido" el año que viene, con la campaña 2027 asomando en el calendario.

La senadora no niega los logros. Habla de confianza como condición para que la velocidad de los cambios se note en la vida real. El contraste interno es político: ella es, entre las figuras del oficialismo, una de las que más diferencias marcó en público sobre temas sensibles. El caso del exjefe de Gabinete y otras controversias de pliegos quedaron en el radar como antecedentes de esa independencia relativa.

Para el Gobierno, el costo de ese discurso es doble. Por un lado, alimenta la narrativa opositora de que la recuperación no llega a la calle. Por el otro, fuerza al núcleo económico a explicar por qué el RIGI y el Súper RIGI concentran beneficios mientras el tejido productivo medio sigue asfixiado. Bullrich no pide abandonar el plan; pide que el plan se sienta antes.

En la práctica, su planteo empuja tres frentes: ampliar la baja impositiva más allá de los regímenes especiales, acelerar el traslado de la estabilización a salarios y consumo, y sostener la confianza empresaria sin convertir el RIGI en un privilegio que divide al propio campo aliado. Es una discusión de coalición más que de oposición.

El oficialismo llega a esa tensión con un dato a favor y una deuda abierta. A favor, la desaceleración inflacionaria y el relato de orden macro. En contra, la percepción de que la mejora todavía no alcanza a todos los sectores con la misma intensidad. Bullrich eligió hablar desde adentro, con el lenguaje de quien acompaña el rumbo pero no quiere llegar tarde a 2027.

La pelea, entonces, no es por el diagnóstico macro. Es por el calendario de los resultados. Si la velocidad no acompaña a "cada argentino", dijo, el esfuerzo pierde sentido. En un gobierno que celebra paciencia y disciplina, esa frase suena a advertencia amiga: el plan puede ser correcto y, aun así, llegar tarde a la política.

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