Caputo posterga la reforma tributaria integral para después de 2031
Desde París, el ministro de Economía les dijo a los empresarios del Coloquio de IDEA que la reforma impositiva integral llega recién después de 2031. Mientras tanto, prometió seguir bajando impuestos al ritmo del superávit y descartó devaluar.

El ministro de Economía, Luis Caputo, cerró la última jornada del 62° Coloquio de IDEA con una entrevista grabada desde París, donde acompaña al Presidente en la Argentina Week. Ante los empresarios reunidos en Mar del Plata, fijó un horizonte concreto para la reforma tributaria integral que el empresariado reclama desde hace años: recién después de 2031. Mientras tanto, el plan oficial es seguir recortando impuestos al ritmo que permita el superávit primario y descartar de plano una devaluación como atajo de competitividad.
La entrevista, de 19 minutos, la condujo Fabián Kon —CEO de Grupo Galicia y presidente del encuentro— en el despacho del Palacio de Hacienda. Caputo no pudo viajar a la ciudad balnearia por la agenda europea. El mensaje, aun así, llegó completo: pedirle tiempo al establishment y marcar límites sobre qué se puede tocar ya y qué queda para un hipotético segundo mandato.
Desde París, el ministro de Economía les dijo a los empresarios del Coloquio de IDEA que la reforma impositiva integral llega recién después de 2031. Mientras tanto, prometió seguir bajando impuestos al ritmo del superávit y descartó devaluar.
Impuestos: bajar ahora, reformar después
Caputo calificó la estructura impositiva argentina de "desastrosa" y "engorrosa", con una cantidad de tributos que consideró absurda. Pero explicó que una reforma de raíz exige sentarse con los gobernadores y contar con mayorías en ambas cámaras del Congreso. "Nosotros no podíamos darnos el lujo de esperar cuatro años a eso", dijo. Por eso el Gobierno optó por bajar impuestos a medida que el resultado fiscal lo permite.
Según el ministro, la carga tributaria ya se redujo tres puntos del PBI y el año próximo bajaría un punto más, con lo que al final del mandato de Javier Milei la baja acumulada llegaría a cuatro puntos, en paralelo con el déficit fiscal llevado a cero vía recorte del gasto. "Post 2031 va a haber una reforma tributaria de simplificación impositiva y demás", sintetizó.
Ante la ansiedad del empresariado por un alivio más rápido, Caputo pidió paciencia. Recordó que la reforma laboral bajó las cargas patronales del 20% al 2%, pero admitió que el impacto sobre la informalidad todavía no se ve: ante la incertidumbre electoral, muchos prefieren seguir por el camino informal. También apuntó a provincias y municipios, donde —sostuvo— se concentran los impuestos más distorsivos. Como señal, mencionó que un gobernador ya anunció la eliminación de Ingresos Brutos para la industria.
No a la devaluación
Uno de los pasajes más duros fue el rechazo explícito a devaluar para ganar competitividad. "No creemos que sea devaluando como típicamente quieren algunos economistas, algo que obviamente nunca funcionó en Argentina. Si fuera así seríamos Suiza, porque nadie devaluó tanto su moneda como nosotros", afirmó. Y cerró con una definición que resonó en la sala: "La devaluación es simplemente sueldos miserables para la gente".
La hoja de ruta que esbozó para una eventual segunda gestión incluye seguir bajando impuestos y regulaciones, mejorar infraestructura y reducir el costo financiero. Comparó el proceso con programas de estabilización de Chile y Perú, y subrayó que la Argentina cuenta con más recursos naturales y capital humano. "Imagínense si pudimos hacer lo que se hizo con 10% en senadores y 15% en diputados, lo que viene posteriormente", planteó.
RIGI, riesgo país y la última reforma
Sobre el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, Caputo indicó que ya se aprobaron proyectos por más de US$56.000 millones y que hay otros US$150.000 millones "viniendo". La idea, dijo, no es que el RIGI sea eterno como régimen especial, sino que toda la economía converja hacia ese esquema. Esos flujos futuros de dólares, sumados a la estabilidad fiscal y monetaria, deberían —según el oficialismo— anclar el tipo de cambio en los próximos años.
Mientras se transmitía la entrevista, el riesgo país operaba cerca de los 650 puntos básicos, el valor más alto del año. Caputo atribuyó la mitad del salto —desde un promedio de unos 450 puntos— al contexto internacional (tasas que no se veían hace casi 30 años y suba del petróleo) y la otra mitad al temor de algunos inversores a "volver al infierno". Aclaró que ese no es el escenario base del Gobierno, pero que el equipo se prepara igual "porque es nuestra responsabilidad".
La reforma previsional, anticipó, será "la última de las reformas": primero hace falta dimensionar los recursos disponibles tras más formalización, crecimiento y cambios impositivos. El mensaje a IDEA fue claro: paciencia fiscal, sin devaluación, con inversiones en carpeta y una simplificación tributaria que, si llega, será post 2031.

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