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EMAE

La actividad económica se desplomó 2,9% en julio, el peor mes desde la pandemia

El EMAE cayó 2,9% mensual en julio —el mayor retroceso desde la pandemia— y 1,4% interanual. Comercio e industria lideraron la baja; Caputo habló de shocks transitorios mientras el acumulado del año se achica a 1,7%.

El ministro de Economía atribuyó el desplome del EMAE a shocks transitorios: gas, clima y el Mundial. (Clarín)

La actividad económica argentina volvió a mostrar el filo del serrucho. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) cayó 2,9% en julio respecto de junio —en la serie desestacionalizada— y anotó un retroceso de 1,4% frente al mismo mes de 2025. Es la mayor contracción mensual desde el desplome pandémico de abril de 2020, cuando el indicador se hundió 15,8%.

El dato, difundido este jueves por el organismo estadístico oficial, superó con creces las proyecciones privadas, que anticipaban una baja mensual en torno al 0,8%. Con el golpe de julio, el acumulado enero-julio se recortó de 2,2% a 1,7% interanual. Analistas señalan que el índice quedó en su nivel más bajo desde marzo de 2025, unos 4,1 puntos por debajo del cierre de diciembre.

El EMAE cayó 2,9% mensual en julio —el mayor retroceso desde la pandemia— y 1,4% interanual. Comercio e industria lideraron la baja; Caputo habló de shocks transitorios mientras el acumulado del año se achica a 1,7%.

Comercio e industria, el lastre

Ocho de los quince sectores que componen el EMAE retrocedieron en la comparación interanual. Comercio mayorista, minorista y reparaciones (-5,1%) e industria manufacturera (-4,6%) restaron juntos 1,3 puntos porcentuales al resultado. También cayeron la construcción (-3,3%), la intermediación financiera (-3,0%), el transporte y las comunicaciones (-1,5%) y la administración pública (-1,5%).

Del otro lado, siete rubros aportaron alzas. Se destacaron la pesca —con un salto estadístico extremo del 424,5% interanual por la base de comparación— y la explotación de minas y canteras (+8,4%). Agricultura, ganadería, caza y silvicultura creció apenas 0,7%; hoteles y restaurantes, 2,5%; y electricidad, gas y agua, 1,9%. Esos tres bloques positivos aportaron en conjunto un punto porcentual, insuficiente para compensar el deterioro del mercado interno.

El “serrucho” y los mejores 18 meses

La trayectoria de 2026 alterna subas y bajas mes a mes: alzas en enero, marzo y junio; caídas en febrero, abril, mayo y ahora julio. Economistas describen esa secuencia como una economía en modo “serrucho”, sin consolidar dos meses seguidos de expansión desestacionalizada. El contraste es político: el ministro de Economía había marcado el tramo actual como el de los “mejores 18 meses” del plan. El dato de julio vuelve a diluir esa narrativa.

Desde el Palacio de Hacienda la lectura privilegió el acumulado anual (+1,7%) y la tendencia-ciclo, que creció 0,2% mensual y, según esa mirada, alcanzó un máximo histórico. El funcionario atribuyó el mal mes a “shocks transitorios”: menor disponibilidad de gas para la industria, lluvias y nevadas por encima del promedio histórico —con impacto en construcción, minería y servicios— y menores horas trabajadas en algunos sectores por el Mundial de fútbol.

Presupuesto, REM y reactivación

El resultado tensiona las proyecciones oficiales. El Relevamiento de Expectativas de Mercado ubica el crecimiento de 2026 en 2,1%, lejos del 3,5% que las consultoras estimaban a comienzos de año. El proyecto de Presupuesto 2027, en cambio, mantiene un escenario de expansión del 3% para este año y del 4% para el próximo, números que el consenso privado considera optimistas.

En paralelo, el equipo económico apuesta a reactivar por el lado de la construcción: flexibilizar créditos en dólares para desarrolladores y fondear hipotecas con recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad. La apuesta busca atacar oferta y demanda a la vez, en un contexto donde los sectores intensivos en empleo —comercio, industria, construcción— siguen rezagados justo cuando asoma el calendario electoral de 2027.

Si el tercer trimestre no logra un rebote claro, el segundo trimestre negativo ya registrado (-0,6% del PIB desestacionalizado) dejaría a la economía al borde de una recesión técnica. Por ahora, el mensaje del dato es inequívoco: el motor interno no arranca, y un solo mes de mejora no alcanza para cambiar la tendencia.

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