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FMI: Joyce Wong abre la tercera revisión con US$900 millones en juego

Joyce Wong encabeza en Buenos Aires la tercera revisión del programa con el FMI: en juego un desembolso de cerca de US$900 millones, un vencimiento de US$803 millones el viernes 25, metas fiscales tensionadas y reservas sobrecumplidas.

"El FMI llegó al país para comenzar una nueva revisión del programa económico. La delegación evaluará el frente fiscal y las reservas." (La Nación)

La tercera revisión del programa con el Fondo Monetario Internacional ya está en marcha en Buenos Aires. La misión técnica, encabezada por Joyce Wong —nueva jefa de misión para el caso argentino—, evalúa el cumplimiento de las metas del segundo trimestre y dibuja el informe que después deberá convalidar el Directorio Ejecutivo. En juego hay un desembolso cercano a los US$900 millones, mientras el calendario local empuja en otra dirección: el viernes 25 de septiembre vence un pago de unos US$803 millones con el propio organismo.

Wong debuta formalmente al frente del expediente. Reemplazó a Bikas Joshi en la rotación habitual del Fondo y reporta a Luis Cubeddu en el Departamento del Hemisferio Occidental. Ya había pasado por el país en julio, cuando Kristalina Georgieva visitó Buenos Aires; ahora conduce las reuniones técnicas sin el ministro de Economía en la mesa porteña. Luis Caputo viajó a Nueva York con la comitiva presidencial para la Asamblea General de la ONU y, en paralelo, se reunió con inversores en Manhattan para ratificar que el rumbo no se modifica por el calendario electoral de 2027.

Joyce Wong encabeza en Buenos Aires la tercera revisión del programa con el FMI: en juego un desembolso de cerca de US$900 millones, un vencimiento de US$803 millones el viernes 25, metas fiscales tensionadas y reservas sobrecumplidas.

El frente fiscal es el punto más sensible. El acuerdo pide un superávit primario del 1,4% del PBI para 2026. En el primer semestre el Gobierno acumuló apenas 0,6%, por debajo de la pauta semestral del 0,7%. La caída de la recaudación, la postergación de Ganancias de personas humanas y el enfriamiento de la actividad explican parte del desvío. En agosto el superávit primario mejoró hasta el 1,1% mensual, según datos oficiales, y el equipo económico apuesta a recuperar terreno con medidas de ingresos: postergar el Fondo de Asistencia Laboral —cuyo costo anual se estima en 0,3% del PBI— y cerrar operatorias que permitían a pymes eludir el impuesto al cheque.

En reservas, en cambio, el Gobierno llega con holgura. El Banco Central ya sobrecumplió la meta anual de compras de divisas de US$10.000 millones: las adquisiciones acumuladas superan los US$14.000 millones en lo que va del año. Las reservas netas, bajo la metodología del acuerdo, también se ubicarían por encima de la pauta de US$8.000 millones para 2026, según estimaciones privadas que las colocan cerca de US$9.000 millones. No todo lo comprado engrosa el stock neto: parte se usó para pagar compromisos externos, incluido el propio cronograma con el Fondo.

Ese cronograma no se detiene. Después del vencimiento de septiembre quedan unos US$840 millones a principios de noviembre y unos US$344 millones en diciembre. El desembolso atado a esta revisión —636 millones de DEG, entre US$870 y US$900 millones según el tipo de cambio del organismo— no es condición automática del pago del 25, pero alivia la caja si el board da luz verde. De los cerca de US$1.900 millones previstos para 2026, el Directorio ya había aprobado un giro de US$1.000 millones en mayo tras la segunda revisión.

La misión también incorpora un eje que el propio Fondo viene señalando: actividad y distribución de los beneficios de la estabilización. La vocera Julie Kozack habló de la necesidad de ampliar el crecimiento más allá del ancla fiscal y cambiaria. Georgieva, en julio, había pedido volcar el dinamismo de minería, petróleo y gas hacia construcción, logística y servicios, y destrabar crédito e infraestructura. En Buenos Aires, los técnicos cruzan esas prioridades con el Presupuesto 2027 que ya empezó a circular en el Congreso y con el clima político interno del oficialismo.

Caputo, desde Nueva York, insistió ante fondos de inversión en que no habrá relajamiento del programa por las elecciones. Destacó el respaldo del Tesoro estadounidense, del Banco Mundial —que en junio otorgó una garantía de US$2.000 millones clave para un vencimiento de julio— y del propio Fondo. En el mercado local, sin embargo, el riesgo país cerró el lunes en 533 puntos, su nivel más alto en un mes, mientras los bonos soberanos rinden por encima del 10%. La paradoja es conocida: las empresas siguen colocando deuda en dólares a tasas cercanas al 5%, pero el soberano paga el costo de un historial de defaults y de una economía que todavía no consolida recuperación.

La tercera revisión, entonces, no es un trámite burocrático. Es el primer examen completo bajo la firma de Joyce Wong, con el fiscal como talón de Aquiles, las reservas como carta a favor y un vencimiento de US$803 millones a días de distancia. Si el informe técnico y el Directorio cierran en verde, el desembolso de cerca de US$900 millones llega justo cuando la Casa Rosada necesita oxígeno financiero y señal de continuidad frente a Wall Street. Si el tono se endurece, el mensaje será otro: la estabilización sigue, pero el margen para fallar en el superávit se achicó.

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