García Cuerva habla de heridas en Luján y Caputo responde con un retuit
Tras la misa central de la 52ª Peregrinación Juvenil a Luján, el arzobispo porteño reclamó fraternidad frente a la intolerancia. Horas antes, Caputo había replicado un mensaje de su asesor Felipe Núñez que le pedía "menos política". El cruce llega a un mes de la visita del papa León XIV.

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, cerró este domingo la 52ª Peregrinación Juvenil a Luján con una homilía que volvió a tensionar la relación entre la Iglesia porteña y el Gobierno. Frente a miles de fieles que llegaron bajo lluvia a la Basílica, habló de "heridas" que "supuran" y de una sociedad donde la descalificación y la intolerancia, dijo, parecen infectar el corazón del pueblo.
El mensaje no cayó en el vacío. Horas antes, en la misma jornada de la peregrinación, el ministro de Economía, Luis Caputo, había compartido en sus redes un posteo de Felipe Núñez —asesor suyo y director del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE)— que apuntaba directo al prelado: "Como católico estoy cansado de este tipo. Menos política y más predicar la palabra de Dios, Cuerva". El retuit oficializó el malestar del riñón económico del oficialismo con el diagnóstico social que García Cuerva viene trazando de cara a la visita del papa León XIV, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre.
Tras la misa central de la 52ª Peregrinación Juvenil a Luján, el arzobispo porteño reclamó fraternidad frente a la intolerancia. Horas antes, Caputo había replicado un mensaje de su asesor Felipe Núñez que le pedía "menos política". El cruce llega a un mes de la visita del papa León XIV.
Abrazos pendientes
En la misa central, García Cuerva pidió "abrazos de perdón ante tanta descalificación e insulto", "abrazos solidarios ante tanta indiferencia" y "abrazos de encuentro ante tanto extravío". Comparó las ampollas de los pies de los peregrinos con los vínculos rotos: "Así como nos curamos las ampollas, queremos Madre curar los vínculos entre nosotros".
La cita que más circuló fue explícita: las heridas de la descalificación, de la intolerancia y de la violencia física y verbal "supuran y parece que se está infectando el corazón del pueblo". El arzobispo convocó a ser "artesanos de la fraternidad" y a llevar el abrazo de María a los que "no dan más", a los abuelos, a quienes piensan distinto, a las personas con discapacidad y sus familias, a los desocupados, a quienes duermen en la calle y a los jóvenes atravesados por la droga.
También enmarcó la peregrinación como "escuela de fraternidad" para un país que se prepara a recibir al Papa. Pidió respetarse, perdonarse y dialogar; dejar de descalificar al hermano y de dar lugar al odio.
El antecedente inmediato
El cruce con Caputo no nace solo de la misa del domingo. El viernes, en la previa de la caminata, García Cuerva había anticipado que León XIV se encontraría con "una Argentina herida, una Argentina dividida, con esa famosa grieta". Habló de un pueblo trabajador y con esperanza, pero también de descalificación cotidiana y de "hermanos muy pobres desde hace muchos años". Recordó una frase de su abuelo —"cuando vos crezcas, seguramente Argentina va a salir adelante"— y cerró con amargura: "Yo ya crecí y la Argentina sigue en esa situación".
Ese diagnóstico encendió a Núñez. Caputo eligió amplificarlo. Desde la oposición, Ricardo Alfonsín salió al cruce: cuestionó que un funcionario público "mande a callar" al arzobispo cuando éste expone con dolor la crisis y la pobreza, y dijo que separar la prédica cristiana de la denuncia social desconoce el sentido del cristianismo.
Un mes clave
La visita papal concentra ahora la agenda religiosa y política. León XIV estará en el país del 8 al 11 de noviembre, con paradas en Buenos Aires, Córdoba y Luján. En la Ciudad ya se habla de un operativo con cuatro anillos de seguridad y un despliegue de miles de efectivos. Para el oficialismo, cada gesto con el Pontífice pesará en la foto hacia 2027; para la Iglesia, el riesgo es que el Papa quede atrapado en la grieta.
No es el primer choque. En el Tedeum del 25 de Mayo, frente al propio Javier Milei, García Cuerva había pedido "basta de arengar la división y la polarización". El Presidente relativizó entonces la idea de un "terrorismo de las redes". Ahora el eje se mueve: pobreza, intolerancia y el rol público de la Iglesia a un mes del arribo papal.
La peregrinación terminó. El debate, no. Entre la homilía de Luján y el retuit de Caputo quedó dibujada, otra vez, la distancia entre el púlpito porteño y la Casa Rosada sobre qué puede —y qué no— decir un obispo cuando habla del país que recibirá al Papa.

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