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Combustibles

El Gobierno corre a noviembre la suba del impuesto a nafta y gasoil

Por el Decreto 1126/2026, la administración nacional trasladó al 1° de noviembre la actualización pendiente de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. La medida busca no sumar presión a los surtidores tras los aumentos que aplicaron las petroleras la semana pasada.

"Surtidores en una estación de servicio. El Ejecutivo diferió otra vez el impacto impositivo." (La Nación)

El Poder Ejecutivo oficializó este miércoles una nueva postergación de la actualización de los impuestos que gravan a los combustibles. A través del Decreto 1126/2026, publicado en el Boletín Oficial, trasladó al 1° de noviembre la aplicación de los incrementos remanentes que estaban previstos para el 1° de octubre. La medida alcanza a la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil, y modifica el cronograma fijado por el Decreto 617/2025 y sus sucesivas prórrogas.

La decisión se produce apenas días después de que las principales petroleras ajustaran precios en los surtidores. Según el cruce de información de la industria, Shell elevó alrededor de un 2% las naftas y hasta un 5% el gasoil; Axion movió naftas cerca de un 2,5% en promedio; Puma también retocó valores; e YPF aplicó un incremento menor, en torno al 1%, en el marco del esquema de amortiguación que sostiene frente a la volatilidad del Brent. El contexto internacional sigue marcado por el conflicto en Medio Oriente y por oscilaciones del crudo que, en jornadas recientes, se movieron cerca o por encima de los 100 dólares el barril.

Por el Decreto 1126/2026, la administración nacional trasladó al 1° de noviembre la actualización pendiente de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. La medida busca no sumar presión a los surtidores tras los aumentos que aplicaron las petroleras la semana pasada.

En los considerandos, el Gobierno sostiene que corresponde diferir los incrementos remanentes “con el propósito de continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”. El mismo argumento ya se usó en postergaciones anteriores. En la práctica, octubre arrancará sin el tramo impositivo acumulado que debía sumarse a los precios, y el esquema vigente se extenderá hasta el 31 de octubre inclusive.

No se trata de una sola actualización puntual. Los montos diferidos corresponden a actualizaciones acumuladas de los impuestos sobre los combustibles líquidos y al dióxido de carbono de 2024, 2025 y del primer y segundo trimestre de 2026. Por ley, esos tributos se definen con montos fijos por unidad de medida y deben ajustarse trimestralmente según la variación del Índice de Precios al Consumidor que publica el Indec. La Agencia de Recaudación y Control Aduanero concentra esas revisiones en enero, abril, julio y octubre. Distintas administraciones, sin embargo, suelen correr parte del impacto para amortiguar el traslado inmediato a los consumidores.

El artículo 1° del nuevo decreto reemplaza el período “entre el 1° de agosto y el 30 de septiembre de 2026” por otro que llega hasta el 31 de octubre. El artículo 2° cambia expresamente la fecha de vigencia del próximo tramo: donde antes se leía “desde el 1° de octubre de 2026, inclusive”, ahora rige “desde el 1° de noviembre de 2026, inclusive”. Las disposiciones entran en vigencia a partir del 1° de octubre.

El timing responde a una lectura de precios. Después de los ajustes de las empresas, sumar en el mismo mes el tramo impositivo pendiente hubiera reforzado la presión sobre nafta y gasoil, con efectos directos en surtidores y con derrame sobre costos de transporte. El Ejecutivo busca sostener la desaceleración de la inflación luego del 1,7% de agosto; para septiembre, proyecciones privadas anticipan un posible rebote cercano al 2% mensual, con incidencia de alimentos y bebidas.

En el frente fiscal, el impuesto a los combustibles sigue siendo una pieza sensible del mapa recaudatorio. Analistas del sector privado advierten que una parte relevante del aumento previsto de la presión tributaria hacia 2027 se explica, justamente, por la actualización de estos montos. Cada mes de postergación diluye el impacto inmediato en precios, pero también posterga ingresos que el Tesoro contabiliza en el diseño del programa económico.

La firma del decreto lleva las rúbricas del presidente Javier Milei, del jefe de Gabinete Diego Santilli y del ministro de Economía Luis Caputo. En lo inmediato, el mensaje al mercado de combustibles es claro: octubre no sumará el tramo impositivo acumulado; la próxima fecha marcada en el calendario es el 1° de noviembre. Resta ver si, a esa altura, el Ejecutivo vuelve a prorrogar o habilita el traslado que viene corriendo desde 2024.

Mientras tanto, el precio final en surtidores seguirá dependiendo de la combinación entre las decisiones comerciales de cada compañía y el calendario tributario que el Estado decide aplicar o diferir. La postergación de hoy evita un segundo golpe en el corto plazo, pero deja intacta la cuenta pendiente de actualizaciones acumuladas que, tarde o temprano, deberán acomodarse al esquema legal vigente.

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