El Gobierno vuelve de París sin pacto y con el riesgo país en máximos
Tras la Argentina Week en Francia, Santilli y Caputo apuran acuerdos bilaterales con mandatarios provinciales para blindar el Presupuesto y disipar la incertidumbre que empuja el riesgo país a 655 puntos.

La Argentina Week en París dejó imágenes potentes: trece mandatarios provinciales, CEOs globales, anuncios de inversión por unos 27.000 millones de dólares y un Presidente que saludó uno por uno a los invitados bajo la Torre Eiffel. Al aterrizar en Buenos Aires, sin embargo, el balance político es más sobrio. El entendimiento con los gobernadores no se cerró, el riesgo país tocó 655 puntos —el máximo del año— y la Casa Rosada reconoce que necesita convertir la distensión francesa en votos y previsibilidad antes de que el mercado marque otra vez el ritmo.
En una cena en la embajada argentina, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo, insistieron ante los aliados provinciales en un pacto definitivo este mismo octubre. Fuentes al tanto de esas conversaciones coinciden en que el tono fue más firme que en giras anteriores: si hay convergencia, dicen, se disipan las dudas sobre una eventual vuelta del kirchnerismo y las decisiones de inversión dejan de quedar congeladas hasta la elección. El mensaje, en privado, admite lo que el discurso público suele negar: sin acuerdos políticos, la estabilización macroeconómica queda a medias.
Tras la Argentina Week en Francia, Santilli y Caputo apuran acuerdos bilaterales con mandatarios provinciales para blindar el Presupuesto y disipar la incertidumbre que empuja el riesgo país a 655 puntos.
Los gobernadores volvieron sin una oferta clara sobre la mesa. La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, reiteró su lógica del “todos ganan”: respaldo al Presidente a cambio de que La Libertad Avanza no hostigue en los territorios. Pero la desconfianza por incumplimientos previos sigue viva, y entre los mandatarios hay diagnósticos distintos sobre la marcha de la economía. Definir calendarios locales y el reparto de listas nacionales para el Congreso aparecen como dos nudos centrales. El oficialismo sueña con mayorías propias de cara a un segundo mandato; las provincias no están dispuestas a entregar todo.
Para destrabar esa agenda, Santilli activará a partir de esta semana una serie de reuniones bilaterales con aliados. El objetivo declarado incluye el Presupuesto 2027 —donde los gobernadores reclaman obras, aunque saben que figurar en el proyecto no garantiza ejecución— y avances en la reforma política. El apuro no es solo electoral: la oposición impulsa una sesión especial en Diputados para el 15 de octubre con la mira puesta en el mega DNU 70/2023, y el oficialismo necesita sostener bancadas dialoguistas mientras negocia.
Caputo, todavía en París, defendió el rumbo ante inversores y medios. Atribuyó el riesgo país —en torno a 600–650 puntos básicos— a una mezcla de shocks externos (petróleo, tasas de la Reserva Federal) e incertidumbre local. Rechazó hablar de recesión: dijo que la economía crece desde hace 29 meses, aunque a un ritmo más bajo, con una tendencia-ciclo cercana al 0,2% mensual. “La gente ve al kirchnerismo y se retrae”, sintetizó, y reivindicó la presencia de los gobernadores como señal de previsibilidad para el capital extranjero.
Esa lectura choca con el termómetro financiero. El índice JPMorgan cerró la semana cerca de 646 puntos tras el pico de 655 del viernes, el más alto desde noviembre del año pasado. En despachos oficiales la preocupación pasó de leve a moderada: “¿Será que el mercado nos bajó el pulgar?”, se llegó a oír. Empresarios que participaron de la gira elogiaron el orden fiscal y el acompañamiento provincial a la estabilización, pero recordaron una frase que se repite desde afuera: “todo bien, pero ganá”.
La gira también sirvió de escenario para otros movimientos internos. Patricia Bullrich, jefa de la bancada oficialista en el Senado, volvió a dejar entrever ambiciones propias en declaraciones públicas; en el oficialismo hay quienes interpretan que “juega al fleje”. Mientras tanto, Caputo y Santilli empujan el calendario de octubre como ventana crítica: sin pacto con aliados, el Presupuesto, la reforma política y el blindaje del decreto madre quedan más expuestos a la volatilidad del Congreso y del mercado.
De París quedan fotos, anuncios y un clima de seducción renovado respecto de la malograda Argentina Week de Nueva York. De Buenos Aires vuelve la consigna que, según fuentes oficiales, ya circula en Casa Rosada: las fotos duran solo 24 horas. El desafío de las próximas dos semanas es transformar esa euforia en números —de quórum, de riesgo país y de presupuesto— antes de que el calendario electoral de 2027 termine de condicionar cada decisión.

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