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Malvinas

Londres se reserva la última palabra sobre el petróleo de Malvinas y Halliburton se baja de Sea Lion

El Reino Unido confirmó que toda nueva licencia de petróleo y gas en las islas necesitará el aval de su canciller. En paralelo, Halliburton ratificó que no trabajará para Sea Lion y la Casa Rosada lo celebró como un logro de su estrategia.

"Malvinas: el Reino Unido deberá aprobar las nuevas licencias para explotar hidrocarburos." (TN)

El Gobierno británico confirmó que ninguna nueva licencia para explorar o explotar petróleo y gas en las Islas Malvinas podrá otorgarse sin el consentimiento del secretario de Estado de Asuntos Exteriores. La definición, formalizada en una respuesta parlamentaria del 1° de octubre, coincide con otra señal que la Casa Rosada festejó: Halliburton, uno de los gigantes mundiales de los servicios petroleros, ratificó que ni la compañía ni sus filiales trabajarán para el proyecto Sea Lion.

Londres, última instancia

El Reino Unido confirmó que toda nueva licencia de petróleo y gas en las islas necesitará el aval de su canciller. En paralelo, Halliburton ratificó que no trabajará para Sea Lion y la Casa Rosada lo celebró como un logro de su estrategia.

La aclaración llegó de la mano de Stewart Wood, subsecretario parlamentario de Estado, en respuesta a una consulta del conservador Colin Moynihan en la Cámara de los Lores. Según el texto, la administración de las islas conserva las competencias regulatorias y ambientales, incluidas las normas de seguridad, pero los futuros permisos requerirán además la firma del titular del Foreign Office, cargo que ocupa Ed Miliband desde julio.

Londres ya había comunicado la misma posición semanas atrás ante la Cámara de los Comunes. En el escrito, el Ejecutivo británico evitó referirse a licencias individuales y no precisó qué intervención tuvo el canciller en los permisos ya concedidos para Sea Lion, que se apoyan en autorizaciones anteriores. También aclaró que el régimen de concesiones de hidrocarburos que rige en el Reino Unido no se aplica de manera directa en el archipiélago.

Wood repitió el argumento histórico británico: que el desarrollo de los recursos naturales forma parte del derecho a la autodeterminación de los isleños, una tesis que la Argentina rechaza de plano en el marco de la disputa de soberanía.

En Buenos Aires, la lectura fue que el movimiento muestra que Londres registró la ofensiva argentina y que las decisiones sobre el negocio petrolero ya no quedarán exclusivamente en manos de los kelpers.

Halliburton se baja

La confirmación de Halliburton se conoció el viernes 2 y fue difundida por la propia empresa y por el Gobierno. Según el comunicado de la compañía, las autoridades argentinas habían planteado interrogantes sobre las consecuencias civiles y penales de participar en el proyecto y sobre la aplicación de la legislación vigente y de las normas que podrían sumarse. La firma ya había anticipado esa postura a comienzos de septiembre, en línea con decisiones similares de otras proveedoras del sector.

"La Oficina del Presidente celebra la decisión de Halliburton Company, una de las principales compañías de servicios petroleros del mundo, de ratificar su compromiso con la República Argentina, confirmando de manera definitiva que ninguna de sus filiales, tanto en el país como en el resto del mundo, prestará servicios para el proyecto Sea Lion", publicó el Ejecutivo en sus redes. El texto atribuyó el resultado a gestiones de la Secretaría Legal y Técnica y de la Cancillería, y prometió seguir desplegando "las herramientas legales, diplomáticas y administrativas" a su alcance para frenar emprendimientos sin autorización argentina.

La ofensiva argentina

El Gobierno reglamentó el régimen sancionatorio de la Ley 26.659 contra las empresas que operan sin permiso nacional en la plataforma continental y abrió procedimientos contra decenas de personas y compañías vinculadas a la actividad hidrocarburífera en las islas. El Juzgado Federal de Río Grande, a cargo de la jueza Mariel Borruto, dictó además una cautelar para que Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum se abstengan de avanzar con determinadas tareas del proyecto mientras se tramita una acción preventiva por daño ambiental y a la soberanía.

En el Congreso, el oficialismo empuja la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, que endurece las sanciones y alcanza también a accionistas y proveedores. Días atrás, Londres había rechazado el arbitraje internacional que reclama la Argentina para frenar la explotación.

El cronograma de Sea Lion

Sea Lion es el principal desarrollo petrolero en las cercanías de las islas: el yacimiento está a unos 220 kilómetros al norte del archipiélago y, según las estimaciones difundidas, podría contener alrededor de 1.700 millones de barriles. Navitas, de capitales israelíes, controla el 65% y opera el proyecto; la británica Rockhopper tiene el 35% restante. Ambas ya tomaron la decisión final de inversión para la primera etapa y apuntan a extraer el primer petróleo en el primer trimestre de 2028.

En su último informe semestral ante la Bolsa de Londres, Rockhopper admitió que las medidas argentinas abrieron "un período de mayor atención mediática y política", pero aseguró que no alteraron el calendario. La pulseada, por ahora, sigue abierta en dos frentes: el diplomático y el de los proveedores.

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