Malvinas: la Cancillería desafía a Londres a defender Sea Lion ante un tribunal
Tras la convocatoria a la embajadora en Londres, Buenos Aires defendió el arbitraje bajo la CONVEMAR por el petróleo de Sea Lion y retó al Reino Unido a probar su legalidad ante jueces independientes.

La tensión diplomática entre Buenos Aires y Londres por los hidrocarburos del Atlántico Sur entró en una fase más áspera. Después de que el Foreign Office convocara a la embajadora argentina en el Reino Unido, Mariana Plaza, para rechazar el pedido de arbitraje impulsado por el Gobierno, la Cancillería respondió este jueves con un comunicado que invierte el argumento británico: si Londres afirma que la exploración petrolera se ajusta al derecho internacional, nada tiene que temer de un tribunal imparcial.
El foco del conflicto es el proyecto Sea Lion, en la Cuenca Malvinas Norte, a unos 220 kilómetros al norte del archipiélago. Allí operan, en principio, la británica Rockhopper Exploration y la israelí Navitas Petroleum, con reservas estimadas en alrededor de 1.700 millones de barriles y una primera producción proyectada para 2028. Para la Argentina, esa extracción unilateral de recursos no renovables en un área en disputa viola la Resolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que pidió a las partes abstenerse de modificar la situación mientras continúe abierto el proceso de negociación.
Tras la convocatoria a la embajadora en Londres, Buenos Aires defendió el arbitraje bajo la CONVEMAR por el petróleo de Sea Lion y retó al Reino Unido a probar su legalidad ante jueces independientes.
De la convocatoria en Londres a la respuesta oficial
El miércoles, la subsecretaria parlamentaria británica para Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, trasladó a Plaza el descontento de Londres. En redes y en un comunicado, caracterizó el recurso argentino como un nuevo intento de "socavar los derechos y los medios de vida" de los isleños y planteó que ese tipo de conducta "plantea interrogantes sobre la fiabilidad de Argentina como socio" del Reino Unido. El mensaje no fue sólo jurídico: fue una advertencia diplomática a 14.000 kilómetros de las islas.
Buenos Aires replicó punto por punto. "Someter una controversia a un tribunal internacional imparcial es el acto más responsable que puede realizar un Estado", sostuvo la Cancillería, y rechazó de plano la idea de que recurrir al mecanismo previsto en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) equivalga a "socavar" derechos. El canciller Pablo Quirno difundió el texto oficial y enmarcó el planteo como defensa de los derechos del pueblo argentino sobre sus recursos naturales, no como un ataque a la población de las islas.
Ambos países son partes de la CONVEMAR. Como Argentina optó por el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM) de Hamburgo y el Reino Unido por la Corte Internacional de Justicia, la diferencia de foro deriva, por defecto, a un tribunal arbitral de cinco miembros bajo el Anexo VII. El presidente Javier Milei había instruido el 28 de septiembre a iniciar ese procedimiento y otorgó a Londres un plazo de dos semanas para detener las actividades vinculadas a Sea Lion. Si el plazo vence sin respuesta favorable —hacia mediados de octubre—, Buenos Aires adelantó que pedirá medidas provisionales ante el TIDM mientras se constituye el panel arbitral.
Un conflicto acotado, con lectura soberana
Quirno aclaró que el objetivo del arbitraje es acotado: frenar la extracción unilateral de hidrocarburos, no resolver de un plumazo la disputa de soberanía territorial. Es, según el canciller, la primera vez que la Argentina lleva ante un tribunal internacional la causa Malvinas en lo que respecta a la explotación de recursos. Al mismo tiempo, el comunicado rechazó la "manipulación" del principio de libre determinación que Londres pretende aplicar a los actuales habitantes de las islas —principio que las Naciones Unidas, sostuvo Buenos Aires, no han extendido a ese caso— y recordó la Disposición Transitoria Primera de la Constitución, que compromete a respetar el modo de vida de los isleños.
La Cancillería también citó la Resolución 2065 (XX), que invita a ambas partes a negociar una solución pacífica, y preguntó de forma retórica qué conducta refleja mejor un compromiso internacional responsable: recurrir a un tribunal o desacreditar un mecanismo al que ambos Estados están obligados. Reafirmó, además, la disposición a reanudar las negociaciones bilaterales "tal como lo han instado reiteradamente las Naciones Unidas".
Próximos pasos y clima bilateral
El cruce llega en un momento en que el Gobierno argentino prioriza la atracción de inversiones y la proyección internacional, mientras el vínculo con Londres vuelve a tensionarse por el petróleo del Atlántico Sur. El plazo de dos semanas marca el próximo hito: sin freno a Sea Lion, el pedido de medidas provisionales en Hamburgo convertirá el diferendo en una disputa jurídica de alto perfil. Rockhopper y Navitas, por su parte, siguen el calendario hacia 2028. Entre la diplomacia de los comunicados y el reloj del Anexo VII, la disputa por el crudo de Malvinas ya no es sólo un intercambio de notas: tiene fecha y foro.

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