Máximo fija a Cristina como candidata y el guiño a Uñac enciende al PJ
Máximo Kirchner visitó San Juan con Uñac, ratificó a Cristina como candidata y el PJ discute un plan B si el Gobierno suspende las PASO. Kicillof avanza por su lado en el interior.

Máximo Kirchner aterrizó en San Juan y no dejó lugar a las dudas. En un mano a mano local y frente a una platea de legisladores K, el jefe de La Cámpora fijó la línea: la candidatura que reivindica su sector es la de Cristina Kirchner. El anfitrión fue Sergio Uñac, exgobernador y senador, uno de los nombres que el peronismo mira para 2027. La foto juntos abrió un aluvión de lecturas: ¿guiño al sanjuanino o solo una parada más en la recorrida territorial del cristinismo?
La jornada mezcló visita a productores en Pocito, acto en el PJ provincial y una reunión de tres horas en Albardón. Llegaron Juliana Di Tullio, Paula Penacca, Sergio Berni, Víctor Santa María, José Glinski y otros dirigentes que se alinean con la expresidenta. No hubo referentes del armado de Axel Kicillof. El gobernador bonaerense, ese mismo día, entregó viviendas en La Plata y más tarde mandó un mensaje a una filial de su movimiento en Mendoza: el problema del país, dijo, es nacional y no se resuelve provincia por provincia.
Máximo Kirchner visitó San Juan con Uñac, ratificó a Cristina como candidata y el PJ discute un plan B si el Gobierno suspende las PASO. Kicillof avanza por su lado en el interior.
Esa ausencia no es detalle. En el justicialismo leen el encuentro sanjuanino como una señal de Cristina hacia Uñac, que viene tejiendo un perfil de interior, economías regionales y discurso artesanal. El propio Máximo lo dejó a mitad de camino: dijo que le parece "bárbaro" que el senador camine el país y hasta lo comparó con Néstor, que salió a recorrer para 2007 y terminó siendo candidato en 2003. Acto seguido, cerró: "Nosotros entendemos que la candidatura es la de Cristina".
El otro eje de la mesa fue el futuro de las PASO. Cada vez más dirigentes del PJ dan por hecho que el Gobierno logrará suspenderlas o eliminarlas, después de la gira de Javier Milei a París con trece gobernadores aliados y de las negociaciones que Diego Santilli aceleró por la reforma política y el Presupuesto 2027. Máximo sostiene que las primarias son la mejor herramienta para ordenar la competencia. Uñac, más escéptico, ya plantea un plan B: una interna partidaria abierta, escalonada en cuatro regiones y fechas distintas.
Esa alternativa se discute desde hace semanas. Hace quince días, Uñac cenó en San Telmo con Máximo, Wado de Pedro, Ricardo Quintela y Jorge Capitanich. Allí se habló de cómo reaccionar si el calendario oficial tumba las primarias. Ninguna opción convence del todo: primarias optativas, voto digital o una interna propia traen costos, logística pesada y el riesgo de baja participación. El miedo de fondo es otro: que sin PASO el espacio se fracture o que un candidato "a dedo" no logre legitimidad frente a un electorado saturado de pelea interna.
Uñac aprovechó el escenario para marcar territorio de campaña. Habló de un gobierno de transición, de familias endeudadas, de infraestructura parada y de jóvenes con tres salidas: llevar comida, llevar personas o irse del país. Máximo, por su lado, insistió con gravar transferencias internacionales de capital y apuntó contra la Corte por el fallo que dejó operativa la derogación de la Ley de Tierras. En San Juan el tema pega fuerte: hay departamentos con una porción relevante de superficie en manos extranjeras.
La tensión con Kicillof queda como subtexto. El gobernador bonaerense sigue midiendo como el rival más visible del oficialismo y, al mismo tiempo, construye hacia el interior por fuera de la órbita K. La Casa Rosada lo usa como espejo polarizante. En el cristinismo, en cambio, la apuesta es sostener a Cristina como figura electoral —pese a su detención— y, si el peronismo no confluye, tener a Máximo como continuidad territorial.
El reloj lo marca el Congreso. Si el oficialismo cierra con los gobernadores la suspensión de las PASO en octubre, el PJ tendrá que decidir en semanas lo que normalmente resuelve en meses: quién compite, con qué reglas y con qué aval. San Juan no cerró esa discusión. La dejó más abierta, con una frase de Máximo que ya circula como definición de etapa y con un senador sanjuanino que, con o sin guiño explícito, se anota en la carrera.

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