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Gira París

Milei suma gobernadores a París: foto de apoyo y presión por las PASO

Entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre el Presidente encabezará la Argentina Week en la capital francesa con una docena de gobernadores. La gira busca inversiones y, en paralelo, sostener el armado legislativo para la reforma electoral.

Milei junto a gobernadores aliados: la Casa Rosada arma una comitiva de más de diez mandatarios para la Argentina Week en París. (Diario Perfil)

El Gobierno prepara una nueva escenografía internacional con sabor federal. Entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre, Javier Milei encabezará en París la Argentina Week, un evento pensado para atraer capital extranjero y, al mismo tiempo, exhibir el respaldo de una docena de gobernadores a su programa económico. La cita llega apenas días después de la gira por Nueva York y la Asamblea de las Naciones Unidas, en una agenda que mezcla diplomacia, mercados y rosca legislativa.

Según las versiones que circulan en Balcarce 50, se estima que once o doce mandatarios provinciales acompañarán al Presidente. El núcleo que ya viajó a Manhattan en marzo vuelve a aparecer: los radicales Carlos Sadir (Jujuy), Juan Pablo Valdés (Corrientes) y Alfredo Cornejo (Mendoza), junto a nombres del PRO como Ignacio Torres (Chubut) y Marcelo Orrego (San Juan). Completan la lista, entre otros, Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta), Alberto Weretilneck (Río Negro) y Rolando Figueroa. Esta vez se sumarían figuras que no fueron a la Gran Manzana: el entrerriano Rogelio Frigerio y el chaqueño Leandro Zdero. La invitación al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, sigue sin respuesta cerrada.

Entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre el Presidente encabezará la Argentina Week en la capital francesa con una docena de gobernadores. La gira busca inversiones y, en paralelo, sostener el armado legislativo para la reforma electoral.

La lectura política es tan fuerte como la comercial. La Casa Rosada necesita que los legisladores amigos de esas provincias sostengan el paquete de leyes que el oficialismo quiere destrabar antes de fin de año. En el centro del tablero está la reforma electoral, con la eliminación o la suspensión de las PASO como capítulo más sensible. Los radicales controlan alrededor de siete senadores que pueden inclinarse o frenar la votación. Por eso la gira parisina no se presenta solo como una feria de inversiones: también opera como herramienta de seducción y de presión.

El santafesino Maximiliano Pullaro ya dejó trascender que no acompañará la eliminación de las primarias, aunque sí podría respaldar una suspensión. El mendocino Cornejo aparece como el más duro: exige que el oficialismo baje la candidatura a gobernador de Luis Petri, el ex radical afiliado a La Libertad Avanza que amenaza con competir por fuera del acuerdo local. Mientras tanto, Diego Santilli recibió la semana pasada a varios de estos gobernadores en su despacho. De esas reuniones salió el apoyo para avanzar con leyes puntuales; el Gobierno ahora busca capitalizar ese vínculo antes de que el Congreso entre en otra semana de fricción.

En París la agenda formal incluye sedes de la OCDE, la Agencia Internacional de Energía y la Cámara Internacional de Comercio. El mensaje hacia afuera es de estabilidad y apertura: mostrar que el programa económico tiene ancla territorial y que hay gobernadores dispuestos a promocionar sus provincias en el exterior. El mensaje hacia adentro es otro: con el Congreso convulsionado por proyectos simultáneos y con tensiones internas del propio espacio oficialista, la foto federal sirve para exhibir consensos y disimular grietas.

La secuencia de viajes también marca el ritmo político de las próximas dos semanas. Primero Nueva York, con discurso en la ONU y posibles reuniones bilaterales; después París, con gobernadores, inversores y la reforma electoral como telón de fondo. En el oficialismo confían en que la comitiva ayude a cerrar voluntades. En las provincias dialoguistas, en cambio, pesan los costos locales de apurar la suspensión de las PASO y el temor a quedar atrapados en una ingeniería electoral que favorezca solo a la boleta violeta.

Lo que se juega, entonces, no es únicamente una semana de networking en Europa. Es si la Casa Rosada logra convertir la foto de París en votos concretos en el Senado y en Diputados, o si los gobernadores usan la gira para encarecer su cotización política sin entregar todavía la reforma que el Presidente más necesita.

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