En IDEA, Milei pide paciencia a los empresarios y ata el crecimiento a 2027
Desde París, el Presidente habló ante el Coloquio de IDEA en Mar del Plata: pidió paciencia con el crecimiento, marcó 2027 como bisagra entre prosperidad y decadencia, y prometió acelerar reformas si es reelecto.

Desde París, vía videoconferencia, el presidente Javier Milei habló ante el 62° Coloquio de IDEA en Mar del Plata y eligió una palabra para hablarle al círculo empresario: paciencia. Ante más de ochocientos ejecutivos reunidos en el Sheraton, el mandatario insistió en que “los procesos de crecimiento no son instantáneos” y que converger a una potencia como Estados Unidos puede llevar tres o cuatro décadas de trabajo “sistemático, duro, parejo y con disciplina”.
La intervención, titulada como “la visión del Presidente”, llegó en un clima de expectativa mixta. El respaldo al rumbo de las reformas sigue presente entre gran parte de los asistentes, pero también crecen los pedidos de señales más concretas sobre la actividad, el riesgo país y la continuidad del programa. El coloquio se extiende hasta el viernes 2 de octubre, cuando está prevista la presentación del ministro de Economía, Luis Caputo.
Desde París, el Presidente habló ante el Coloquio de IDEA en Mar del Plata: pidió paciencia con el crecimiento, marcó 2027 como bisagra entre prosperidad y decadencia, y prometió acelerar reformas si es reelecto.
2027 como bisagra
Milei no evitó el tono de campaña. Planteó las elecciones del año próximo como una instancia en la que “los argentinos se van a jugar su futuro” y contrajo el menú a una fórmula binaria: prosperidad o decadencia, “un país grande o uno miserable”. “No creo que quieran ir para atrás”, afirmó, y estimó que “el 70% de los argentinos abraza el cambio”.
Sobre rivales potenciales, minimizó a Axel Kicillof y a Myriam Bregman: “El rival soy yo mismo”. Si el resultado electoral se acerca al de las legislativas de octubre, proyectó mayoría en Diputados y quedar a dos o tres senadores del quórum propio. En ese escenario, prometió redoblar el ritmo de las reformas hasta dejar una Argentina “irreconocible” en seis meses, con velocidades que definió como “únicas e irrepetibles en el mundo”.
Desregulaciones, inflación y anclas
En la defensa de la gestión, el Presidente enumeró cerca de 18.000 desregulaciones y sostuvo que la inflación ya está “erradicada” en un 90 a 95% respecto del punto de partida. Atribuyó demoras adicionales a “siete intentos de golpes de Estado”, decenas de leyes que, según dijo, buscaron romper el equilibrio fiscal, y a “algunos jugadores de mercado con ganas de romper todo”.
Ratificó la intención de seguir bajando retenciones e impuestos, siempre condicionada al crecimiento y al equilibrio fiscal, que definió como “el ancla central” del programa. También habló de convertir al país en un hub de inteligencia artificial para acelerar salarios y bajar pobreza, y de una “revolución de los seguros” que permita achicar la demanda de servicios estatales y sostener la motosierra.
Previsional, cepo y Corte
Consultado por una eventual reforma previsional en un segundo mandato, la condicionó a tres factores: caída del riesgo país, aceleración del crecimiento y avance en la formalización laboral. Solo así, argumentó, habría recursos “sin que nadie pierda”. Sobre el cepo, dijo que “lo eliminamos casi todo” y que la apertura total “es un dato” una vez superada la coyuntura política, apoyada en reservas y swaps.
También respaldó el fallo de la Corte Suprema sobre tierras: en una república con división de poderes, “lo que decide la Corte es lo que decide la Corte”. El comentario fue de los pocos que arrancó aplausos puntuales en la platea empresaria, junto con los dardos a “la casta”.
La entrevista, moderada por José Del Rio, se alargó unos veinte minutos más de lo pautado. El mensaje quedó claro para el auditorio: paciencia ahora, apuesta total en 2027, y Caputo el viernes para bajar a tierra el programa económico.

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