Montenegro vuelve a Mar del Plata para frenar la ola de inseguridad
Guillermo Montenegro pedirá licencia en el Senado provincial para retomar la intendencia de General Pueyrredón. La decisión responde a la escalada de delitos en Mar del Plata y al temor de perder el municipio frente al kirchnerismo en un año electoral.

Guillermo Montenegro dejará el Senado bonaerense y volverá a la intendencia de General Pueyrredón. El trámite empieza el lunes: licencia en la Cámara alta provincial, con la expectativa de que se trate el martes, y después el mismo recorrido en el Concejo Deliberante de Mar del Plata. En su entorno dan por descontado el apoyo. El interinato de Agustín Neme, que asumió el 10 de diciembre de 2025 cuando Montenegro se fue a La Plata, llega a su fin.
La decisión no es un capricho personal. Mar del Plata atraviesa una seguidilla de hechos delictivos —entraderas, robos de infraestructura urbana, episodios de violencia en barrios distintos— que reactivó el reclamo vecinal y encendió alarmas en la política bonaerense y nacional. Montenegro, ex juez federal y ex ministro de Seguridad porteño con Mauricio Macri, sostiene que tiene que estar en el territorio para coordinar con las fuerzas federales.
Guillermo Montenegro pedirá licencia en el Senado provincial para retomar la intendencia de General Pueyrredón. La decisión responde a la escalada de delitos en Mar del Plata y al temor de perder el municipio frente al kirchnerismo en un año electoral.
La seguridad como detonante
Uno de los casos que más impactó fue una entradera en el barrio Divino Rostro. Cinco hombres con el rostro cubierto irrumpieron en una vivienda de Matheu al 1600, redujeron a la familia y escaparon con cerca de 20 millones de pesos y una suma en dólares. En paralelo, la Justicia Federal acumula más de diez denuncias contra una organización acusada de robar cables subterráneos: llegaría desde el Área Metropolitana, actuaría de madrugada con vehículos de carga, generadores y ropa similar a la de una empresa de telefonía, y se retiraría de la ciudad en pocas horas.
La preocupación por la inseguridad bonaerense también llegó a la mesa política del Gobierno nacional. En una de las últimas reuniones participó la ministra Alejandra Monteoliva y se habló de una "escalada". Para Casa Rosada, Mar del Plata es un distrito clave de cara a la temporada de verano y a un año electoral. En el oficialismo nacional lo resumen sin vueltas: no pueden dejar "La Feliz detonada" antes de 2027.
Montenegro ya había sonado para reemplazar a Patricia Bullrich en Seguridad cuando ella pasó al Senado. Esa negociación no prosperó. Ahora, el regreso municipal le permite volver a un campo que conoce —la seguridad urbana— sin quedar atrapado en una banca provincial que, según dirigentes cercanos, casi no funciona.
El cálculo político
Hay un segundo motivo, inseparable del primero. En el entorno del senador repiten que si la inseguridad sigue escalando, crece el riesgo de perder la intendencia frente al kirchnerismo. Defender "el modelo de ciudad" construido en estos años, dicen, exige a Montenegro en el municipio y no en La Plata.
Neme, concejal de su confianza, quedó al frente en diciembre de 2025 con el mensaje de continuidad. Con el tiempo, el interinato acumuló cuestionamientos: vecinos lo bautizaron "Meme", se quejan de servicios, del derrumbe del turismo y de las ventas, y sobre todo de la ola de delitos. Fuentes locales señalan además tensiones internas: Neme sumó libertarios al gabinete municipal y exploró un perfil propio hacia 2027, mientras Montenegro promociona a Fernando Muro, jefe del bloque de concejales PRO, como continuidad de su proyecto.
La vuelta también tiene guiño nacional. Montenegro encabezó la boleta de La Libertad Avanza en la Quinta sección el año pasado, en la alianza con el PRO. Recuperar el control de un municipio turístico pesado, antes del verano y de la pelea nacional, conviene al oficialismo.
Lo que sigue
La licencia como intendente —y no la renuncia— había dejado la puerta abierta desde 2025. Ahora esa puerta se usa. El lunes arranca el trámite en el Senado; el martes se espera el tratamiento; después el Concejo Deliberante debe aceptar el retorno. La fecha efectiva de asunción depende de esos pasos formales.
Lo que no depende de papeles es el desafío concreto: bajar la sensación de descontrol antes de la temporada alta, mostrar coordinación con fuerzas federales y blindar políticamente un distrito que el oficialismo no quiere entregar. Montenegro vuelve a La Feliz con un mandato claro y un reloj electoral que ya corre.

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