La mora en máximos frena el crédito y deja al consumo sin motor
Con la irregularidad de hogares en 12,9%, bancos y fintech endurecen el crédito al consumo. Tasas altas, stock en baja y una paradoja: quien necesita no accede y quien puede no se endeuda.

La morosidad de los préstamos a las familias no afloja y el mercado de crédito se encogió otra vez. Bancos y fintech endurecieron las condiciones, cerraron el grifo a perfiles medios y concentraron la oferta en los clientes de mejor score: justamente quienes, con tasas altas e inflación todavía incierta, menos ganas tienen de endeudarse.
El último Informe sobre Bancos del Banco Central ubicó la irregularidad en el crédito a hogares en 12,9% en julio, el pico más alto en más de dos décadas. Un año atrás ese ratio estaba en 5,6%. En préstamos personales la mora trepó al 16,7%; en tarjetas, al 12,8%; en UVA, al 20,3%. El crédito al sector privado en su conjunto marcó 7,7% de irregularidad; en empresas, 3,6%.
Con la irregularidad de hogares en 12,9%, bancos y fintech endurecen el crédito al consumo. Tasas altas, stock en baja y una paradoja: quien necesita no accede y quien puede no se endeuda.
Menos plata y más selectiva
El stock de créditos personales lleva diez meses de caída. A fines de agosto el saldo total de financiamiento a familias acumulaba una baja real del 7,6% interanual, según First Capital Group. Las tarjetas también retroceden: −0,3% mensual y −10,1% anual en términos reales, después del auge entre marzo de 2024 y noviembre de 2025.
Las tasas activas para quien llega a la ventanilla rondan 60% TNA en el mejor de los casos —cerca de 90–100% de costo financiero total— y solo para perfiles impecables. La tasa pasiva del ahorrista se mueve en 17–18%, mientras el Presupuesto proyecta inflación 2027 cercana al 18% y el REM la ubica algo por encima del 20%. Esa brecha hace poco atractivo pedir prestado: el costo supera con creces la evolución esperada de precios y salarios.
La paradoja del consumo
Quienes más necesitan crédito no lo consiguen; quienes tienen línea abierta prefieren no usarla. Las entidades suspendieron plásticos a deudores irregulares, limitaron actualizaciones de cupos y redirigieron equipos a recuperar carteras en mora. El consumo privado, que el Indec midió en baja de 2,4% en el segundo trimestre, queda así sin el combustible que el oficialismo esperaba para reactivar la actividad.
Moody’s marca otro freno: las provisiones por pérdidas crediticias saltaron desde un promedio del 3,4% de la cartera bruta en 2021–2024 hasta cerca del 9% en mayo de 2026 y hoy son el principal lastre de rentabilidad de corto plazo. El fondeo sigue siendo de corto plazo —depósitos a 30–45 días— y el mercado local de titulización hipotecaria todavía es estrecho, lo que limita hipotecas y créditos de inversión a plazos largos.
Hipotecas y el “plan sin platita”
El segmento hipotecario es la excepción relativa: el stock subió 3,1% real en el mes y 36,1% interanual, hasta $8,6 billones. Economía anunció destinar hasta $2 billones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad a plazos fijos largos para bancarizar más hipotecas, y el Banco Nación refinancia mora a 25% TNA en pesos (hasta 96 meses) o 7,5% TNA en UVA (hasta 120). El Ciudad bajó a 28% TNA refinanciaciones de personales, tarjetas y microcréditos.
En Diputados, mientras tanto, avanza el debate sobre endeudamiento familiar: la oposición busca unificar un texto sin costo fiscal para esquivar un veto; el oficialismo prioriza concientización sin refinanciación obligatoria. El martes 29 se esperan dictámenes. La pregunta de fondo no cambió: sin baja de mora y con tasas reales tan altas, el crédito difícilmente vuelva a ser el motor del consumo antes de 2027.

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