Morosidad: el oficialismo se queda el dictamen y la oposición apuesta al recinto
LLA, PRO y UCR juntan 32 de 60 firmas para el dictamen de mayoría sobre endeudamiento familiar. La oposición firma minoría con emergencia de 180 días y apunta a ganar en el recinto.

Este martes, a las 14, el plenario de las comisiones de Finanzas y de Defensa del Consumidor pone fecha definitiva a un debate que arrastra semanas de emplazamientos y reuniones informativas: cómo responder, desde el Congreso, al sobreendeudamiento de los hogares. El oficialismo llega con los números a favor para quedarse con el dictamen de mayoría. La oposición, sin esa mayoría en las comisiones, ya mira el recinto.
La Libertad Avanza, el PRO y la UCR reúnen 32 de las 60 firmas del plenario. Esa aritmética le alcanza al Gobierno para imponer su texto como primer dictamen —el que abre la discusión cuando el tema baje al hemiciclo— y marcar el tono del debate. El proyecto que coordina Silvana Giudici pone el acento en transparencia, información al usuario y educación financiera. Apunta a que el Costo Financiero Total aparezca con más claridad antes de firmar un crédito, suma mecanismos de doble autenticación y herramientas de autocontrol, e incorpora una propuesta radical para meter contenidos de educación financiera en la secundaria. Lo que no contempla es una emergencia con topes de tasas ni quitas forzosas: en la lectura oficialista, el endeudamiento es un asunto entre privados.
LLA, PRO y UCR juntan 32 de 60 firmas para el dictamen de mayoría sobre endeudamiento familiar. La oposición firma minoría con emergencia de 180 días y apunta a ganar en el recinto.
Del otro lado, Unión por la Patria, Provincias Unidas y la Coalición Cívica trabajan un dictamen de minoría con 26 apoyos. La apuesta es declarar una emergencia financiera y crediticia por 180 días —prorrogable por otro período igual—, poner techos a las tasas nominales de tarjetas y billeteras virtuales, limitar gastos y comisiones, y abrir planes de refinanciación de hasta 36 meses según el monto. También eliminan el 100% de los intereses punitorios, dejando en pie el capital y los compensatorios. Un texto presentado por Jimena López y otros define el “sobreendeudamiento por subsistencia familiar” como deudas contraídas para comida, salud, educación, servicios esenciales, transporte y vestimenta con mora de más de sesenta días.
La pelea real, dicen en la oposición, no se cierra en comisión. Varios bloques que acompañaron el emplazamiento de agosto —Argentina Federal, Elijo Catamarca, Independencia, La Neuquinidad y el Frente de Izquierda— no tienen vocales para firmar dictamen, pero sí votos para el pleno. Un diputado de Unión por la Patria lo sintetizó sin rodeos: el dictamen opositor no será de mayoría por cómo están armadas las comisiones, pero puede ser el que tenga mayoría en el recinto. Ese es el cálculo que mantiene viva la negociación mientras se firman los textos.
Hay más variantes sobre la mesa. Alejandra Torres, de Provincias Unidas, trabaja un esquema de préstamos a tasa tope del 7,5% anual y plazo de cinco años para deudores en situación 2 o 3 de la Central de Deudores, con fondeo del Fondo de Garantía de Sustentabilidad y beneficios impositivos para los bancos que adhieran. Eduardo Falcone, del MID, habla de “esfuerzo compartido”: bajar o eliminar IVA e Ingresos Brutos sobre intereses, que los bancos recorten tasas a morosos y que las familias paguen el capital bajo las nuevas condiciones. Ninguna de esas líneas reemplaza, por ahora, la grieta central entre transparencia preventiva y emergencia con topes.
El contexto empuja. La mora bancaria y en billeteras virtuales viene creciendo con fuerza desde 2024, y el tema llegó al Congreso porque la oposición forzó el calendario: el emplazamiento del 26 de agosto fijó informativas para el 15 y el 22 de septiembre y dictamen para este martes. Cumplido ese plazo, los textos quedan en condiciones de ir a una sesión. La próxima ventana mencionada es el miércoles 7 de octubre, en paralelo a la agenda de Malvinas y antes de que el Presupuesto 2027 ocupe el centro de la escena.
Para el Gobierno, ganar el dictamen de mayoría es una victoria de procedimiento y de relato: muestra que puede ordenar a aliados y dialoguistas en comisión y sostener que el problema se resuelve con más información, no con intervención sobre precios del crédito. Para la oposición, el objetivo es otro: construir en el hemiciclo una mayoría distinta a la de las comisiones y forzar un alivio concreto para quienes ya no llegan a fin de mes. El martes define los papeles. La votación en el recinto dirá si esos papeles alcanzan.

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