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La OCDE recorta el crecimiento argentino a 2,6% y proyecta inflación de 30,8%

El organismo bajó a 2,6% la expansión del PBI para 2026 y a 3% la de 2027. Espera inflación de 30,8% este año y 20,5% el próximo, por encima del Presupuesto oficial. Milei habla la semana que viene en la sede de París.

"Una de las reuniones organizadas por la OCDE en su sede de París." (TN)

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos volvió a bajar la vara para la Argentina. En su Informe Intermedio de Perspectivas Económicas, difundido este miércoles, el organismo con sede en París proyectó que el producto interno bruto local crecerá 2,6% en 2026 —dos décimas menos que en el reporte de junio— y 3% en 2027, medio punto por debajo de la estimación previa. Después de expandirse 4,5% en 2025, la actividad perdería impulso justo cuando el calendario electoral de 2027 empieza a meterse en las decisiones de inversión.

Para los precios, el documento anticipa una inflación anual de 30,8% en 2026 y de 20,5% en 2027. La lectura es de desinflación en curso —frente al 41,9% contabilizado en 2025—, aunque con obstáculos ligados al encarecimiento de la energía y de los fertilizantes. El contraste con el proyecto de Presupuesto 2027 que envió el Poder Ejecutivo al Congreso es nítido: el oficialismo calcula un crecimiento del 4% y una inflación del 18% para el año próximo, más optimista que la hoja de ruta de París.

El organismo bajó a 2,6% la expansión del PBI para 2026 y a 3% la de 2027. Espera inflación de 30,8% este año y 20,5% el próximo, por encima del Presupuesto oficial. Milei habla la semana que viene en la sede de París.

La corrección llega en un momento sensible de la agenda exterior. El presidente Javier Milei hablará la semana próxima en la sede del organismo, en el marco del inicio de la Argentina Week, mientras la comitiva argentina cierra una gira por Nueva York marcada por la búsqueda de financiamiento e inversiones. El informe, en ese sentido, funciona como un termómetro externo del programa económico: reconoce la continuidad de la desinflación, pero marca un ritmo de actividad más tibio que el que exhibe la Casa Rosada en sus números oficiales.

A nivel global, el organismo pintó un escenario de mayor resistencia de la esperada frente a la crisis energética asociada al conflicto en Oriente Medio. Elevó a 2,9% la proyección de crecimiento mundial para 2026 y ubicó la expansión de 2027 en torno al 3%. Para el G20, estimó un avance del 3,1% este año. La advertencia, sin embargo, fue explícita: la evolución del conflicto sigue siendo muy incierta y plantea riesgos considerables para las proyecciones de referencia.

El propio texto vincula el freno de corto plazo a "presiones más intensas sobre los precios, un crecimiento más débil de los ingresos reales y unas tasas de interés más elevadas". Al mismo tiempo, apunta a dos amortiguadores: la actividad ligada a la inteligencia artificial y una eventual moderación de los precios de la energía, en línea con los mercados de futuros. Para las economías emergentes del G20, prevé que la inflación general suba del 4,1% en 2025 al 4,8% en 2026, antes de moderarse al 4,3% en 2027.

Sobre la Argentina y Turquía, el organismo insistió en que la desinflación debería persistir pese a los costos energéticos y de fertilizantes. Esa salvedad no es menor para el esquema local: buena parte del relato oficial se apoya en la convergencia de precios, y cualquier reaceleración —por commodities, clima o tarifas— reabre el debate sobre el costo social de la estabilización. El informe también advirtió que fenómenos meteorológicos como El Niño pueden pegar en la producción agrícola y empujar al alza los precios de los alimentos, un riesgo familiar para el ciclo argentino.

Otro capítulo del documento mira a los mercados financieros. Un alza adicional de las tasas de interés o rendimientos menores a los esperados en compañías de inteligencia artificial podrían forzar un reajuste de precios y debilitar las perspectivas de crecimiento. En el extremo opuesto, una adopción más rápida de tecnologías de IA podría impulsar la productividad y dar un crecimiento superior al proyectado. La recomendación de política fue directa: ante el shock energético y una inflación todavía por encima del objetivo en varias economías, los bancos centrales deben anclar expectativas; y los gobiernos, asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas con medidas energéticas "específicas y temporales".

Para el Gobierno argentino, el recorte de la OCDE suma un dato externo en una semana ya cargada de señales mixtas: riesgo soberano elevado, gira de financiamiento en Estados Unidos y una oposición que mide cada número del Presupuesto. París no cuestiona de plano el rumbo de desinflación, pero sí achica el margen de crecimiento que el oficialismo proyecta hacia 2027. La pregunta que queda abierta, a días de la exposición presidencial en la sede del organismo, es si esa brecha entre el Presupuesto y el termómetro internacional se cierra con más actividad… o con más ajuste de expectativas.

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