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RIGI

PAE presenta el primer RIGI de petróleo convencional: US$1.200 millones en Cerro Dragón

Desde París, Pan American Energy pidió ingresar al RIGI con US$1.200 millones para recuperación terciaria en Cerro Dragón: 100 pozos nuevos, 22 plantas de polímeros y el primer proyecto convencional del régimen.

"El bloque Cerro Dragón en la provincia de Chubut." (La Nación)

En plena Argentina Week en París, Pan American Energy dio el paso que las cuencas maduras esperaban: presentó la solicitud de adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones para un desarrollo de recuperación terciaria en Cerro Dragón, Chubut. La cifra ronda los US$1.200 millones y, si el Gobierno aprueba el ingreso, será el primer proyecto de producción petrolera convencional bajo ese esquema.

El anuncio se hizo en la sede de la OCDE. Estuvieron el gobernador Ignacio Torres, el ministro de Economía Luis Caputo, el jefe de Gabinete Diego Santilli, el CEO de la compañía Marcos Bulgheroni, el dirigente sindical Jorge Ávila y el embajador en Francia. La foto era de roadshow energético; la letra chica, de cómo sostener una cuenca que lleva décadas de extracción y enfrenta un declino natural mientras el grueso de la inversión nueva se concentra en Vaca Muerta.

Desde París, Pan American Energy pidió ingresar al RIGI con US$1.200 millones para recuperación terciaria en Cerro Dragón: 100 pozos nuevos, 22 plantas de polímeros y el primer proyecto convencional del régimen.

Cerro Dragón es el principal yacimiento convencional del país. El plan de PAE apunta a recuperar hidrocarburos que ya no salen con métodos primarios ni secundarios: inyectar polímeros para movilizar el petróleo remanente atrapado en la roca. La compañía estima que esa tecnología puede sumar hasta un 5% adicional al factor de recuperación respecto de la etapa secundaria. En un campo maduro, cada punto extra se traduce en millones de barriles.

Los números del proyecto son concretos. Se instalarán 22 plantas de inyección de polímeros, se perforarán 100 pozos productores e inyectores, se intervendrán otros 600 pozos existentes y se construirá infraestructura de superficie. La producción incremental proyectada alcanza 46 millones de barriles de petróleo y 30 BCF de gas. En el pico, sumaría más de 16.600 barriles diarios equivalentes. De ese volumen, unos 18 millones de barriles irían a exportación; el resto, al mercado interno, en particular al crudo Escalante que procesan las refinerías locales.

Bulgheroni insistió en que el ingreso al RIGI será determinante para aplicar la recuperación terciaria en zonas de menor productividad. Sin el marco de previsibilidad del régimen, costaría justificar la escala de la inversión. Para ejecutar el programa, la petrolera cerró una alianza con la francesa SNF, fabricante de polímeros para energía: aportará plantas e insumos.

Torres enmarcó el anuncio como una apuesta a no resignarse ante el declive de la Cuenca del Golfo San Jorge. Cuando las cosas se hacen bien, de manera eficiente y con previsibilidad, estas inversiones son posibles, afirmó. Caputo calificó la iniciativa de inversión brutal y la ató a la combinación de estabilidad macro, señales de precios y el propio RIGI como herramienta para proyectos de gran escala.

El impacto provincial no es menor. Más producción implica más regalías, empleo directo e indirecto y demanda a proveedores locales. La compañía anticipó una política de fortalecimiento de ese entramado. En el tablero nacional, el mensaje es otro: el RIGI ya no es solo la puerta de Vaca Muerta y los megaproyectos de GNL; también puede servir para extender la vida útil de activos convencionales que aún aportan crudo, divisas y trabajo en el sur.

La solicitud todavía debe completar el trámite de adhesión. Pero el timing —París, OCDE, comitiva oficial y gobernador en la misma mesa— deja claro que la Casa Rosada quiere exhibir pipeline de inversión más allá del shale. Cerro Dragón, con décadas de historia, intenta ahora una segunda vida tecnológica: polímeros, pozos nuevos y un régimen pensado para grandes capitales. Si el RIGI llega, el Golfo San Jorge gana tiempo. Si no, el declino sigue su curso.

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