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Pagano, LLA, denuncias, Congreso

Pagano: 46 denuncias penales y la pelea abierta con la Rosada

La diputada Marcela Pagano, ex aliada libertaria, acumula 46 denuncias penales contra el Gobierno. El más apuntado fue Adorni (14 causas); también Milei, Karina Milei y otros. Casa Rosada la marca como responsable de “operaciones”.

"No me banco a los corruptos y no tengo ningún miedo para denunciar." (Diario Perfil)

Todos los gobiernos terminan con un denunciante serial. En el oficialismo libertario esa figura salió del propio riñón: Marcela Pagano llegó a la política de la mano de Javier Milei y, desencantada con el rumbo de la gestión, cruzó a la vereda de enfrente. Hoy acumula 46 denuncias penales con su firma.

En Casa Rosada la marcan como responsable de “las operaciones” contra el Gobierno. Lo dicen dirigentes de segunda línea y también el Presidente. En una de las escaramuzas públicas, Milei la metió en el mismo saco que otras figuras opositoras y regionales a las que atribuye ataques comunicacionales. Pagano, a su vez, no esquiva el cruce en redes: lo trata de mitómano y le discute el oficio económico.

La diputada Marcela Pagano, ex aliada libertaria, acumula 46 denuncias penales contra el Gobierno. El más apuntado fue Adorni (14 causas); también Milei, Karina Milei y otros. Casa Rosada la marca como responsable de “operaciones”.

El más demandado de los funcionarios libertarios ya no está en el gabinete. Manuel Adorni resistió hasta fines de junio y acumuló 14 denuncias de la diputada: enriquecimiento ilícito, aprietes a testigos y, incluso después de la renuncia, el uso de custodia y auto oficial. También apuntó a su hermano Francisco, diputado bonaerense y ex funcionario de Defensa, por enriquecimiento ilícito y lavado.

El segundo en la lista es el propio Presidente. Pagano sostiene que Milei “va a terminar preso”. En los últimos días lo denunció por el desvío de fondos que debían destinarse al arreglo de rutas. El expediente cayó en el juzgado federal Nº 10 de Julián Ercolini, el mismo que tuvo a cargo la causa Vialidad. La diputada lo subrayó: quiere que el mismo criterio jurisprudencial se aplique ahora al uso discrecional de fondos viales.

No todo le salió a favor. El lunes 7, la Sala I de la Cámara Federal confirmó el archivo de una causa que Pagano había iniciado contra el Presidente y su equipo económico por renunciar a la inmunidad de jurisdicción en préstamos internacionales. El revés judicial no frenó su estrategia: suma causas, amplifica el conflicto y se presenta como quien no le tiene miedo al poder.

La última denuncia contra el Gobierno tuvo un giro de originalidad mediática. Para cuestionar el título de la flamante secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología, Adriana Baravalle, Pagano se anotó en la misma universidad de Hawái y “cursó” en ocho días la carrera que le permitió presentarse como doctora en Inteligencia Artificial. Calificó el trámite de “truchada” y contó que negoció el precio de la certificación: de 5.000 dólares a 400.

La lista de demandados no se agota en Adorni y Milei. Karina Milei, Lilia Lemoine, Bertie Benegas Lynch y Alejandra Monteoliva también deben defenderse de acusaciones de la diputada. Con Lemoine, además, hay una contienda personal: la acusó de “trabajar con el kirchnerismo”, un cargo que Pagano rechaza con la misma intensidad con la que dispara contra el oficialismo.

¿Cómo explica el viraje? Pagano dice que cuando la convocó Milei no estaban muchos de los dirigentes que, a su juicio, “vinieron a hacer negocios” y que ella terminó denunciando. Agrega otra frase de ruptura: nunca hubiese militado un presidente “holgazán”. El mensaje es doble: se desmarca del núcleo actual y se reserva el rol de fiscalizadora desde el Congreso y los tribunales.

El fenómeno importa menos por el volumen de expedientes que por el tipo de oposición que construye. No es una interna de bloques ni una pelea por cargos: es una guerra de denuncias que obliga a la Rosada a gastar tiempo político en Tribunales y en redes. Para el oficialismo, Pagano es la traidora que opera. Para ella, la prueba de que el poder libertario no tolera el control. En el medio quedan 46 causas, un presidente que la trata de “basura” y una diputada que responde que no se banca a los corruptos.

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