Prestadores del PAMI advierten que la situación es "insostenible": aranceles con hasta 9% de aumento en 2026 contra 21,3% de inflación
La Confederación Argentina de Prestadores de Salud (CAPS) afirma que los aranceles del PAMI subieron como máximo 9% en 2026, frente a una inflación de 21,3% hasta agosto, y que el Instituto no confirmó ninguna actualización. Según la entidad, sin esa suba no pueden afrontar la paritaria con FATSA y queda en riesgo la atención de los afiliados.

La Confederación Argentina de Prestadores de Salud (CAPS), que nuclea a prestadores de servicios de salud, advirtió que la situación de la red prestadora es "insostenible". Según un comunicado de la entidad, los aranceles que paga el Instituto quedaron muy por detrás de la inflación y todavía no hay una definición oficial sobre su actualización.
De acuerdo con la CAPS, "en lo que va de 2026 las actualizaciones arancelarias del PAMI llegan, en el mejor de los casos, a un 9%, y en muchas prestaciones fueron directamente nulas". En el mismo período, sostiene la confederación, la inflación acumula 21,3% hasta agosto, y las instituciones afrontaron con recursos propios la actualización de salarios, honorarios, medicamentos, insumos y gastos generales.
La Confederación Argentina de Prestadores de Salud (CAPS) afirma que los aranceles del PAMI subieron como máximo 9% en 2026, frente a una inflación de 21,3% hasta agosto, y que el Instituto no confirmó ninguna actualización. Según la entidad, sin esa suba no pueden afrontar la paritaria con FATSA y queda en riesgo la atención de los afiliados.
La entidad plantea además que ese atraso se suma a uno anterior. Según sus cifras, entre diciembre de 2023 y julio de 2026 la actualización de las prestaciones del Instituto fue del 110,55%, frente a una inflación del 241% en el mismo lapso. Los números corresponden al comunicado de la CAPS y no tuvieron hasta ahora una confirmación oficial.
En el texto, la confederación contó que en las últimas semanas, junto con las cámaras que la integran, mantuvo varias conversaciones con las autoridades del Instituto. En esas reuniones, dijo, planteó que la red necesita una actualización arancelaria para todas las prestaciones y que esa suba es una condición previa para acompañar una nueva recomposición salarial. "Hasta el momento no hemos recibido ninguna confirmación por parte del Instituto respecto de la actualización de los aranceles, su magnitud ni su calendario", señaló.
El reclamo se cruza con la negociación salarial. La CAPS mantiene abierta una paritaria con la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA), el gremio que representa a los trabajadores del sector. Según la confederación, los salarios representan más del 70% del costo de las prestaciones y su evolución la fija el convenio colectivo, no cada institución. Por eso, sostiene, el arancel es "la única variable que puede cerrar la ecuación".
En ese marco, la entidad advirtió por las consecuencias de que no haya una respuesta: "Sin una definición del Instituto, la actualización de los salarios en los plazos que exige la paritaria resulta inviable para la mayoría de las instituciones, y queda en riesgo la continuidad de la prestación a los afiliados del PAMI y la continuidad misma de muchas de nuestras instituciones, especialmente las de menor escala y las del interior".
La CAPS anticipó que seguirá con las gestiones. "Seguimos insistiendo ante el Instituto y ante las autoridades nacionales para obtener una definición concreta en el corto plazo", indicó, y agregó que, si no obtiene respuesta, convocará a las cámaras a evaluar en conjunto los pasos a seguir. El comunicado no detalla qué medidas podrían analizarse.
El planteo llega después del cambio de directorio en el PAMI, que ahora encabeza María Florencia Zicavo, quien antes se desempeñaba como funcionaria del Ministerio de Justicia. Hasta el cierre de esta nota, el Instituto no había respondido públicamente al comunicado ni informado si prevé una actualización de aranceles, de cuánto sería o desde cuándo regiría.
Por ahora, la discusión queda planteada en los términos de una sola de las partes. Del lado de los prestadores, el diagnóstico es que el costo de sostener la atención creció mucho más rápido que lo que paga el Instituto, y que sin una definición la paritaria con los trabajadores de la sanidad se vuelve difícil de cumplir. Del lado del PAMI, no hubo hasta el momento una posición oficial sobre los números ni sobre el pedido.

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