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Malvinas

Quirno y Presti suman a Melella y reactivan la Base Naval Integrada de Ushuaia

Quirno y Presti visitaron Ushuaia, se reunieron con Gustavo Melella y recorrieron la Base Naval Integrada. Nación reasignó US$142 millones (cerca del 30% del costo) y deja el resto para el Presupuesto 2027. El proyecto, iniciado en 2022 y frenado por falta de fondos, vuelve al centro de la agenda Malvinas-Antártida.

"Independientemente del contexto, el momento o el partido político, lo que esté bien para Malvinas lo vamos a acompañar." (Diario Perfil)

La semana cerró con una foto que hasta hace poco parecía improbable en Ushuaia: el canciller Pablo Quirno y el ministro de Defensa, Carlos Presti, compartieron escena con Gustavo Melella, gobernador de Tierra del Fuego y uno de los referentes opositores al gobierno libertario. El motivo no fue un acto partidario, sino la reactivación de la Base Naval Integrada, una obra nacida en 2022, frenada por falta de fondos y ahora reubicada en el centro de la agenda soberana del Atlántico Sur.

Quirno y Presti llegaron el viernes a las 10 a la capital fueguina y se dirigieron primero a la sede de la Gobernación. Allí se reunieron con Melella y con la vicegobernadora Mónica Urquiza. Según Casa Rosada, el gobernador mostró predisposición a colaborar con la reactivación. Después la comitiva recorrió el predio, escuchó una exposición de la Armada Argentina y a las 16 emprendió el regreso a Buenos Aires.

Quirno y Presti visitaron Ushuaia, se reunieron con Gustavo Melella y recorrieron la Base Naval Integrada. Nación reasignó US$142 millones (cerca del 30% del costo) y deja el resto para el Presupuesto 2027. El proyecto, iniciado en 2022 y frenado por falta de fondos, vuelve al centro de la agenda Malvinas-Antártida.

El encuentro tiene una lectura política nítida. Pese a las diferencias entre Javier Milei y Melella, la base apareció como punto de acuerdo entre Nación y provincia. Ambos gobiernos la vinculan con el posicionamiento argentino en el Atlántico Sur, la cuestión Malvinas y la proyección antártica. El secretario de Malvinas de Tierra del Fuego, Andrés Dachary, lo sintetizó sin vueltas: lo que esté bien para Malvinas lo acompañan, sin filtro partidario ni grieta. Para Dachary, la base es el último hito continental de la Argentina americana hacia la Antártida y un ancla de presencia militar en una de las zonas más sensibles del planeta.

La piedra fundacional se colocó en 2022, todavía bajo la gestión de Alberto Fernández. El diseño apunta a reunir capacidades de las tres Fuerzas Armadas y a ampliar la logística científica vinculada a la Antártida. La obra se contempló dentro del Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF, Ley 27.565) y la ejecución quedó a cargo del astillero estatal Tandanor. En Tierra del Fuego cuentan que, durante la etapa inicial, el avance fue continuo hasta el llamado suelo cemento. Con el cambio de gobierno llegó la escasez presupuestaria: un primer parate en el primer año de Milei y, más tarde, la reanudación. La platea de hormigón se terminó en mayo de 2025; desde entonces Armada y Tandanor esperaron definiciones nacionales sobre la continuidad.

En la semana previa al viaje, el Poder Ejecutivo reasignó 142 millones de dólares, cerca del 30% del costo total estimado. El resto deberá definirse en el Presupuesto 2027. La Casa Rosada sostiene que la base está entre sus proyectos prioritarios. Quirno, en radio a principios de septiembre, afirmó que no entregarán la instalación de Tierra del Fuego a Estados Unidos, en respuesta a especulaciones que crecieron desde 2024, cuando la general Laura Richardson (Comando Sur) visitó Ushuaia y habló de la provincia como puerta de entrada al continente blanco.

Dachary desestimó cualquier cesión a tropas extranjeras y advirtió que pasar de base integrada a base combinada requeriría al Congreso. Intentar ese cambio por decreto, dijo, sería un suicidio político. En paralelo, la provincia reclama que Nación ceda 50 hectáreas para un polo logístico, un pedido que viene de la etapa 2022 y no nace con este acercamiento.

Melella escribió después de la visita que Argentina debe asumir un posicionamiento firme en el Atlántico Sur y sostener decisiones concretas de soberanía. Remarcó el lugar geopolítico único de Tierra del Fuego por su proximidad a Malvinas, la Antártida y el mar austral, y definió a la base como una necesidad que la provincia impulsó durante más de 40 años. Quirno, por su lado, dijo que la decisión presidencial es que todas las áreas del Estado trabajen coordinadas en la defensa de la soberanía austral y en la proyección antártica. El vocero Adrián Ravier insistió en que la instalación no tiene carácter bélico, sino de polo logístico y de apoyo operativo y científico.

El giro llega en plena ofensiva discursiva por Malvinas y con el Presupuesto 2027 como escenario donde se decidirá si los fondos restantes acompañan la foto de Ushuaia. La pregunta abierta no es solo si la obra avanza: es cuánto de esa reactivación se traduce en cronograma concreto, cuánto queda atado a la negociación legislativa y hasta dónde llega la tregua puntual entre un gobierno nacional y un gobernador opositor cuando el eje es soberanía.

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