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Malvinas

Londres rechaza el arbitraje argentino y endurece la disputa por Sea Lion

El gobierno británico rechazó el pedido de arbitraje de la Argentina para frenar la explotación petrolera del proyecto Sea Lion en Malvinas y advirtió que la ofensiva “plantea interrogantes” sobre la confiabilidad del país como socio. Buenos Aires ya intimó a Londres con un plazo de dos semanas antes de pedir medidas provisionales.

"Una plataforma de exploración petrolera en cercanías de las islas Malvinas" (La Nación)

El gobierno del Reino Unido rechazó este miércoles el pedido de arbitraje internacional que impulsó la Argentina para frenar la explotación petrolera del proyecto Sea Lion, en la Cuenca Malvinas Norte. La respuesta, difundida por Uma Kumaran —ministra del Foreign Office para los Territorios de Ultramar—, no se limitó al expediente jurídico: Londres vinculó de lleno la ofensiva argentina con la relación bilateral y afirmó que esa conducta “plantea interrogantes” sobre la confiabilidad del país como socio.

El comunicado británico llega después de que el Ejecutivo nacional notificara formalmente a Londres el inicio del procedimiento previsto en el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR). Buenos Aires intimó al Reino Unido a adoptar, en un plazo de dos semanas, medidas para impedir el inicio o la continuidad de las actividades hidrocarburíferas. Si ese requerimiento no se cumple, la Casa Rosada anticipó que pedirá medidas provisionales ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar mientras se constituye el tribunal arbitral.

El gobierno británico rechazó el pedido de arbitraje de la Argentina para frenar la explotación petrolera del proyecto Sea Lion en Malvinas y advirtió que la ofensiva “plantea interrogantes” sobre la confiabilidad del país como socio. Buenos Aires ya intimó a Londres con un plazo de dos semanas antes de pedir medidas provisionales.

Autodeterminación versus soberanía

Kumaran insistió en que “las Falklands son británicas” y sostuvo que los isleños “han elegido libre y democráticamente su futuro”. Según la posición británica, tienen “todo el derecho a desarrollar y gestionar sus recursos naturales sin intimidación, coacción o interferencia de terceras partes”. El Foreign Office agregó que las actividades hidrocarburíferas en la plataforma continental de las islas están reguladas por la legislación local y se realizan —dice Londres— “en pleno cumplimiento del derecho internacional”, incluida la propia CONVEMAR.

La Argentina, en cambio, sostiene que la explotación unilateral de hidrocarburos en un área sujeta a disputa de soberanía vulnera resoluciones de las Naciones Unidas que reconocen la controversia e instan a ambas partes a abstenerse de modificaciones unilaterales mientras no haya una solución negociada. El argumento de urgencia del lado argentino apunta al carácter irreversible del uso de recursos no renovables: por eso el objetivo inmediato no es sólo el arbitraje de fondo —que puede demorar años—, sino una cautelar que frene o condicione Sea Lion.

Protesta formal a la embajadora

Según fuentes diplomáticas, la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza, recibió el martes la comunicación oficial del rechazo británico, un día antes de que el texto se hiciera público. El Foreign Office también indicó que esta semana transmitió su postura a la representación argentina: los esfuerzos por obstaculizar lo que Londres considera “actividad económica lícita” en las islas “no constituyen actos de un compromiso internacional responsable”, sino “intentos deliberados de socavar la prosperidad y la seguridad económica de un pueblo autogobernado”.

La Cancillería argentina no emitió, al cierre de esta edición, una respuesta pública puntual al comunicado de Kumaran. El canciller Pablo Quirno, que acompaña al presidente Javier Milei en la agenda europea, había defendido días atrás la intimación y el plazo de dos semanas como parte del procedimiento previo al arbitraje. Quirno subrayó, además, que será la primera vez que el país lleva ante un tribunal internacional la controversia por actividades hidrocarburíferas en el Atlántico Sur, sin pretender que ese foro resuelva la cuestión de soberanía en sí misma.

Sea Lion ya no es exploración

El proyecto dejó de ser hipotético. Navitas Petroleum opera con el 65% de participación y Rockhopper Exploration retiene el 35%. Ambas compañías adoptaron la decisión final de inversión y proyectan la primera producción para 2028. El yacimiento se ubica a unos 220 kilómetros al norte de las islas y contempla perforaciones submarinas con una unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga.

El cruce de este miércoles cierra, por ahora, la fase de expectativa sobre una eventual apertura británica al mecanismo arbitral. Londres cerró la puerta con un lenguaje duro y trasladó el costo político a la relación bilateral. Buenos Aires mantiene el reloj de las dos semanas. Si el Reino Unido no modifica su postura, el siguiente paso anunciado es el pedido de medidas provisionales ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar. La disputa por Sea Lion queda, así, anclada en dos planos a la vez: el diplomático, con la histórica reivindicación argentina frente a la defensa británica de la autodeterminación, y el jurídico, donde se medirá hasta dónde puede intervenir el sistema de solución de controversias de la CONVEMAR en un espacio marítimo ligado a una soberanía en disputa.

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