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Casa Argentina

Renuncia el director de la Casa Argentina en París tras meses de denuncias

Santiago Muzio dejó la dirección de la residencia universitaria en París en medio de cuestionamientos por expulsiones, el retiro de una placa en memoria de desaparecidos y el vínculo con la Ciudad Internacional Universitaria. Lo reemplaza Alfredo Mario Soto.

"Santiago Muzio, al frente de la Casa Argentina en París." (Diario Perfil)

Santiago Muzio renunció a la dirección de la Casa Argentina en París. La salida se confirmó este domingo en la capital francesa y cierra una gestión marcada por denuncias de estudiantes, académicos y referentes culturales. En su lugar asume Alfredo Mario Soto, vicerrector de la Universidad Nacional de Rosario, doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales y docente en la UCA.

La decisión se gestó en silencio durante las últimas dos semanas. Fuentes oficiales argentinas confirmaron el relevo y el Gobierno buscó que el cambio no contaminara la agenda diplomática previa a la visita del presidente Javier Milei a París y a la Paris Week prevista para fines de octubre, orientada a atraer inversores.

Santiago Muzio dejó la dirección de la residencia universitaria en París en medio de cuestionamientos por expulsiones, el retiro de una placa en memoria de desaparecidos y el vínculo con la Ciudad Internacional Universitaria. Lo reemplaza Alfredo Mario Soto.

Una gestión bajo fuego

Muzio, abogado francoargentino, había llegado al cargo en 2024. Además de dirigir la residencia en la Ciudad Internacional Universitaria de París, estuvo vinculado al Instituto de Ciencias Sociales, Económicas y Políticas (ISSEP), asociado a la dirigente francesa Marion Maréchal. Ese perfil y una serie de decisiones administrativas concentraron críticas en Argentina y en medios franceses.

Uno de los episodios más sensibles fue el retiro de una placa que recordaba a desaparecidos y víctimas de la última dictadura militar argentina, en el marco del Día de la Memoria. Ante la negativa a reinstalarla, la propia Ciudad Internacional Universitaria colocó otra placa. A eso se sumaron reclamos por expulsiones y por el manejo de la permanencia de alumnos, investigadores y artistas.

En agosto, dos funcionarias parisinas pidieron al canciller francés una investigación sobre el funcionamiento de la institución. Una carta con 1.096 firmas de académicos, escritores y artistas reclamó su remoción y una auditoría administrativa, contable y técnica, con cuestionamientos a obras realizadas en la casa y al uso de fondos.

Ruptura con el entorno universitario

La Casa Argentina es la única residencia del complejo que depende de un gobierno nacional, tras haber sido donada por Otto Bemberg entre las dos guerras mundiales. Según los cuestionamientos, Muzio se negó a firmar la Carta de Valores de la Ciudad Internacional Universitaria, que incluye principios de derechos humanos, libertades de conciencia, pensamiento y expresión, y no discriminación.

Ese rechazo deterioró la relación con otras residencias del predio. Denuncias públicas señalaron un distanciamiento de casas nacionales como las de Japón, Canadá, Alemania y Dinamarca. El caso llegó a diarios y televisión franceses, y convirtió a la dirección argentina en un foco de tensión diplomática menor pero persistente.

El relevo y lo que viene

Soto llega con un perfil técnico: conoce la vida universitaria en París por haber vivido años en la Casa, habla francés y fue despedido en Rosario por su entorno académico antes de asumir. El Gobierno argentino espera que el cambio baje la temperatura del conflicto y normalice el vínculo con la Ciudad Internacional Universitaria.

La Casa Argentina aloja a estudiantes de maestrías y doctorados y a artistas en residencia. El relevo no cierra por sí solo las demandas de auditoría ni las denuncias por expulsiones, pero marca un punto de inflexión: Cancillería y la mesa política priorizaron desactivar un escándalo que amenazaba con ensombrecer la próxima gira europea del Presidente.

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