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Riesgo país

Riesgo país arriba de 550: Caputo frena cualquier emisión internacional

El riesgo país tocó 555 puntos, su máximo desde mayo. Caputo ratificó en Nueva York que no emitirá deuda internacional mientras el costo siga alto; el deterioro ya complica la primera colocación de San Juan.

"Los bonos argentinos en dólares profundizaron las pérdidas y el indicador de J.P. Morgan superó los 550 puntos básicos." (Ámbito)

El riesgo país volvió a perforar un umbral que el mercado no veía desde mayo. El indicador elaborado por J.P. Morgan trepó 4,1% el martes y tocó los 555 puntos básicos, mientras los bonos soberanos en dólares —Globales y Bonares— cedían hasta 1,6% en una rueda en la que el resto de la deuda emergente apenas retrocedía 0,1%. El contraste dejó en evidencia un componente local: la prima que los inversores le exigen a la Argentina se despegó otra vez de sus pares.

Desde Nueva York, el ministro de Economía, Luis Caputo, ratificó ante unos 50 administradores de fondos —en un encuentro organizado por el mismo banco que calcula el índice— que el Gobierno no emitirá deuda en los mercados internacionales mientras el costo de financiamiento se mantenga en estos niveles. La postura no es nueva, pero llegó en el peor momento de precios del semestre: convalidar un spread de esta magnitud, sostuvo el equipo económico, sería pagar de más por plata que todavía puede conseguirse por otras vías.

El riesgo país tocó 555 puntos, su máximo desde mayo. Caputo ratificó en Nueva York que no emitirá deuda internacional mientras el costo siga alto; el deterioro ya complica la primera colocación de San Juan.

Esa lectura quedó escrita también en el mensaje del Presupuesto 2027. Economía reconoce allí un contexto financiero desafiante —conflicto entre Estados Unidos e Irán, tensión en los mercados energéticos y tasas del Tesoro norteamericano cerca del 5%— y afirma que el regreso a Wall Street exige "una administración prudente de los tiempos y de los costos relativos". Mientras el financiamiento multilateral, los préstamos con garantías de organismos, las operaciones bilaterales y el mercado doméstico en dólares ofrezcan condiciones más competitivas, la Casa Rosada dice preferir preservar la opción de emitir hasta que el riesgo soberano y las tasas externas bajen.

El frente internacional pesa, pero no alcanza para explicar el salto. Tras la última suba de la Reserva Federal, el bono del Tesoro a diez años se mantiene en torno al 5% y encarece el piso de cualquier colocación emergente. Analistas locales, sin embargo, marcan un diferencial idiosincrático: la Argentina rinde peor que otros soberanos comparables. Fernando Baer, de Quantuam, atribuye parte de esa brecha al riesgo electoral y a señales de la economía real que podrían afectar el resultado esperado de la carrera presidencial. Outlier apunta en la misma dirección: varias semanas sin capturar ni las subas de Wall Street ni los flujos hacia emergentes, con la actividad y el mercado laboral como principal preocupación de cara a 2027.

Los datos que se publican esta semana pueden reforzar esa lectura. El estimador mensual de actividad económica (EMAE) de julio llega después de un segundo trimestre flojo, y la cifra actualizada de pobreza vuelve a poner el foco en el costo social de la estabilización. En paralelo, el Banco Central compra divisas a cuentagotas: apenas unos USD 7 millones el martes y un promedio diario de septiembre cercano a los USD 14 millones, según el seguimiento de consultoras, pese a una liquidación agropecuaria que sigue activa. Las reservas rondan los USD 50.000 millones, pero el ritmo de acumulación se desaceleró y los bonistas empiezan a mirar no solo los vencimientos inmediatos, sino el stock neto después de pagar.

El costo del riesgo soberano ya se traduce en complicaciones concretas fuera del Tesoro. San Juan tiene previsto colocar su primer bono internacional —hasta USD 600 millones a nueve años, bajo legislación de Nueva York— en lo que sería la séptima jurisdicción en salir al mercado durante esta gestión, después de Córdoba, CABA, Santa Fe, Entre Ríos, Chubut y Neuquén. Las estimaciones preliminares hablaban de un piso del 9% anual en dólares; con el deterioro de las últimas ruedas, el desafío es quedar por debajo del 10%, o recortar el monto para no convalidar un rendimiento más alto. Si el indicador se mantiene en estos valores, el escollo se extiende a otras provincias y empresas: menos emisiones externas también implica menos liquidación de dólares en el mercado cambiario.

Caputo insiste en que el país puede afrontar los compromisos de 2027 sin una colocación soberana a cualquier precio. El programa financiero oficial, de todos modos, contempla Bonares 2029 por USD 5.000 millones el año que viene, y el Tesoro ya suspendió en licitaciones recientes la colocación de bonos en dólares en el mercado local para no convalidar tasas excesivas en moneda dura. La paradoja del momento es conocida: con riesgo país arriba de 550 y rendimientos soberanos por encima del 10%, el margen para refinanciar se achica justo cuando el calendario electoral empieza a meterse en el precio de los activos.

Lo que viene es una prueba de paciencia. El Gobierno apuesta a multilaterales, bilaterales y al mercado doméstico mientras espera una compresión del spread. El mercado, en cambio, pide señales de actividad, reservas y política que reduzcan la prima electoral. Entre ambos extremos, el número de 555 puntos deja un mensaje claro: emitir hoy saldría caro, y no emitir tampoco es gratis si las provincias y las empresas pierden acceso al financiamiento externo.

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