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Riesgo país

El riesgo país supera los 600 puntos y complica el financiamiento

El indicador de JP Morgan trepa a 602 puntos básicos (+4,2%) en la décima rueda alcista y marca el máximo desde abril. Caen bonos y ADR mientras se encarece el financiamiento de cara a 2027.

"El riesgo país acumula una escalada de 90 puntos en lo que va de septiembre." (La Nación)

El indicador de riesgo soberano que elabora JP Morgan atraviesa este viernes la barrera de los 600 puntos básicos y se ubica en 602 unidades, con una suba diaria del 4,2%. Es la décima rueda consecutiva al alza y el nivel más alto desde abril. En lo que va de septiembre el indicador acumula unos 90 puntos —alrededor de 17,6%— y en apenas dos meses pasó de la zona de 400 a superar los 600.

La presión se ve en los precios de la deuda. Los títulos bajo ley local retroceden hasta cerca de 2,3% y los Globales ceden hasta alrededor de 2,2% en pantallas de mercado. En Wall Street, los papeles argentinos operan en rojo con bajas de hasta 2,7% en algunos ADR, mientras el índice S&P Merval cede en pesos y, medido en dólares, profundiza el retroceso mensual.

El indicador de JP Morgan trepa a 602 puntos básicos (+4,2%) en la décima rueda alcista y marca el máximo desde abril. Caen bonos y ADR mientras se encarece el financiamiento de cara a 2027.

El movimiento no ocurre en el vacío. En el plano internacional, el rendimiento del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años se ubicó en el entorno del 5,11%, un máximo desde 2007, y la Reserva Federal elevó su tasa de referencia en 25 puntos básicos, hasta el rango de 3,75% a 4%. Cuando el activo de referencia ofrece más rendimiento, los inversores exigen una prima mayor para sostener deuda de mercados emergentes. Eso empuja el spread argentino.

Pero analistas locales advierten que el salto no se explica solo por el escenario global. También pesan el ritmo de acumulación de reservas —con compras diarias del Banco Central que en septiembre promedian menos de US$10 millones—, las necesidades de financiamiento de 2027 y una incertidumbre política que crece a medida que se acerca el calendario electoral. En julio el indicador había perforado los 410 puntos y el mercado aún descontaba un regreso relativamente ordenado a los mercados internacionales. Esa expectativa se enfrió.

Las consecuencias ya se sienten en el plan financiero. Por tercera vez el Tesoro saldrá a refinanciar sin colocar nuevos títulos en dólares: el equipo económico no quiere convalidar tasas de dos dígitos y se concentra en emisiones en pesos o ajustadas al tipo de cambio oficial de corto plazo. El programa 2027, que proyectaba emitir unos US$5.000 millones en Bonar 29, hoy luce mucho más difícil. Provincias y empresas que este año se financiaron cerca del 8% a plazos largos también enfrentan un encarecimiento: San Juan colocó su primer bono internacional por US$600 millones a una tasa apenas por debajo del 10%, por encima de lo que el mercado esperaba al lanzar la operación.

Consultoras privadas remarcan que, con este mapa, cuesta imaginar una emisión soberana en el exterior antes de las presidenciales de 2027. Una parte del salto es global, pero el piso del riesgo país va en ascenso: pueden aparecer rebotes técnicos, aunque a medida que entra el año electoral pesa cada vez más la volatilidad política. Algunos analistas sostienen que un nivel por encima de 600 no está del todo fundamentado en los fundamentals —crecimiento, superávit comercial, resultado fiscal—, pero reconocen que el EMBI responde sobre todo a la percepción de riesgo de default y a la calidad del colchón de reservas.

El cierre de trimestre suma otros frentes. La inflación de alimentos en la cuarta semana de septiembre avanzó 1,7% según relevamientos privados y acumula 2,7% en cuatro semanas, lo que dificulta perforar el 1,7% de agosto. A eso se suman la caída de actividad, el dato de pobreza del primer semestre y un mercado cambiario más sensible: el dólar oficial tocó un nuevo máximo nominal cerca de $1.545 en pantallas del Banco Nación, mientras los financieros también operan al alza.

En síntesis, el riesgo país por encima de 600 no es un número aislado: es el termómetro de un financiamiento externo más caro, de un programa 2027 bajo revisión y de un mercado que ya no discute si se evitó una crisis macro, sino si el orden actual sobrevive al ciclo político. Mientras los bonos caen y el spread se amplía, el Gobierno necesita sostener el ancla fiscal, engrosar reservas y achicar la incertidumbre. Sin eso, la barrera de los 600 puntos deja de ser un pico puntual y se convierte en el nuevo piso con el que el mercado mide a la Argentina.

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