Las ventas pyme apenas rozaron el positivo en septiembre y el año sigue en rojo
Las ventas minoristas pyme subieron 0,3% interanual en septiembre, pero cayeron 1,2% frente a agosto y acumulan una baja de 2,1% en nueve meses. Alimentos retrocedió 3,1%, el canal online creció 19,4% y más de la mitad de los comerciantes descarta invertir.

Las ventas minoristas de las pymes cerraron septiembre con una suba de apenas 0,3% interanual a precios constantes, un dato que corta una racha de dos meses en baja pero que no alcanza para cambiar el signo del año. Frente a agosto, la actividad retrocedió 1,2% y, en los primeros nueve meses, el acumulado marca una caída de 2,1%, según el relevamiento mensual de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), difundido este domingo.
El número llega después de un julio con un retroceso de 3,8% interanual y de un agosto prácticamente plano, con una baja de 0,2%. La foto de septiembre es, entonces, la de un consumo que dejó de caer en la comparación anual, pero que todavía no encuentra un piso firme.
Las ventas minoristas pyme subieron 0,3% interanual en septiembre, pero cayeron 1,2% frente a agosto y acumulan una baja de 2,1% en nueve meses. Alimentos retrocedió 3,1%, el canal online creció 19,4% y más de la mitad de los comerciantes descarta invertir.
Una demanda fragmentada
El informe describe una "demanda fragmentada, orientada esencialmente a compras cotidianas y de bajo valor". La entidad atribuyó el freno mensual al final de los picos de ventas festivos y escolares de agosto, a la pérdida de dinamismo en los ingresos disponibles de los hogares y a los límites para seguir financiándose con tarjeta.
En ese marco, las familias priorizaron reposiciones indispensables, se volcaron a segundas marcas y opciones más baratas, y postergaron las decisiones de mayor peso: muebles, obras integrales o la compra de conjuntos completos de ropa. La llegada de la primavera empujó algunas ventas puntuales, como alimentos frescos, bebidas frías, helados, prendas livianas, pintura y materiales para refacciones, aunque sin fuerza suficiente para compensar la debilidad general.
Rubro por rubro
Cinco de los siete sectores relevados terminaron el mes en terreno positivo en la comparación interanual. Textil e indumentaria encabezó las subas con 5%, seguido por calzado y marroquinería (3,5%) y por ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción (3,3%). Farmacia avanzó 1,5% y perfumería, 0,7%.
La letra chica relativiza esas mejoras. En indumentaria y calzado, la propia entidad advirtió que parte del repunte se explica por la base de comparación muy baja de septiembre de 2025, y que hubo comerciantes que resignaron margen para hacerse de efectivo: algunos admitieron haber trabajado con "una rentabilidad negativa a cambio de obtener mayor liquidez financiera".
Del lado de las caídas aparecen dos rubros sensibles. Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles retrocedió 3,4%, golpeado por la postergación de las compras de mayor ticket. Y alimentos y bebidas cayó 3,1% interanual, un dato que pesa porque se trata del corazón del consumo cotidiano y que se registró pese al movimiento estacional en frescos, bebidas y heladerías.
El canal que sí crece
La excepción fue el comercio electrónico. Las ventas online de los negocios que también atienden en un local a la calle crecieron 19,4% frente a septiembre del año pasado y 8,7% respecto de agosto. Según la entidad, las promociones bancarias y las cuotas cortas sin interés resultaron determinantes para cerrar operaciones, en un contexto de bolsillos ajustados y de poca disposición a asumir compromisos de largo plazo.
Comerciantes cautos
El humor de los propios empresarios acompaña el diagnóstico. El 50,2% de los comerciantes consultados dijo que su negocio está igual que hace un año, el 44,3% sostuvo que empeoró y apenas el 5,6% registró una mejora.
Las expectativas hacia adelante son algo más benignas: el 41,8% cree que su situación mejorará en los próximos doce meses, el 44,1% espera que se mantenga y el 14,1% prevé un deterioro. Pero la inversión sigue en pausa: el 55,7% considera que no es momento de poner plata en el negocio, frente a un 13,4% que sí evalúa hacerlo y un 31% que todavía no tiene una postura definida.
El dato se suma a una seguidilla de indicadores que el Gobierno y el sector privado leen de manera distinta. Mientras en el Palacio de Hacienda insisten en que la economía no está en recesión sino que crece a menor ritmo, en los mostradores de barrio el termómetro marca otra cosa: ventas que se sostienen a fuerza de cuotas, ofertas y márgenes cada vez más finos, a un año de las elecciones presidenciales.

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